El dolor de cabeza es un problema frecuente en la infancia. Puede tener un origen muy variable y, aunque generalmente se debe a un proceso benigno, puede ser un síntoma inicial de una enfermedad importante. Por ello, cuando aparece la cefalea en el niño puede generar alarma en los padres y es motivo de consulta, relativamente, frecuente en el pediatra.
Dolor de cabeza. En los niños es un síntoma que puede tener múltiples causas.
Es la causa más frecuente de dolor de cabeza en la edad escolar y se debe a factores emocionales. No está producida por ninguna enfermedad orgánica y la exploración física del niño es siempre normal.
Los factores emocionales estarán determinados por la personalidad del niño, la personalidad de los familiares, los conflictos familiares y, lo que es muy importante, los posibles conflictos escolares.
Se caracteriza por ser una cefalea recurrente e, incluso, puede llegar a ser crónica de intensidad leve o moderada y que, en la mayoría de los casos, no suele interferir con la actividad normal del niño.
Se manifiesta, generalmente, por un dolor opresivo bilateral cuya localización más frecuente es en la región occipital. No va acompañado de nauseas ni vómitos. No despierta al niño por la noche. No se agrava con el ejercicio.
Puede presentarse como un síntoma único o, lo que es más frecuente, acompañarse de otros síntomas con un origen igualmente psicógeno.
Los síntomas acompañantes de la cefalea tensional más frecuentes son los trastornos digestivos, sobre todo, el dolor abdominal. En ocasiones puede aparecer fotofobia (rechazo a la luz).
Aunque no es frecuente, la cefalea tensional puede ser una manifestación de depresión en el niño, por lo que debemos investigar la presencia de otros datos que puedan hacernos sospecharla.
La migraña típica consiste en un dolor de cabeza pulsátil (se sienten como latidos), hemicraneal (en uno de los lados de la cabeza) y suele asociarse a náuseas y/o vómitos, fotofobia y sonofobia (molestan de forma acusada la luz y los ruidos) e, incluso, pueden aparecer síntomas sensoriales como las parestesias (sensación de adormecimiento en alguna región del cuerpo).
Entre el 10 y el 25% de los casos puede estar precedida por un aura, que es un conjunto de síntomas premonitorios que permiten al niño saber que en poco tiempo comenzara el dolor de cabeza. Entre estos síntomas están: vértigo, malestar general, palidez, adormecimiento de alguna parte del cuerpo y alteraciones visuales (pueden ver pequeñas estrellas o manchas como "moscas volando").
El dolor de cabeza suele ser moderado o intenso y, generalmente, interfiere con la actividad normal del niño. Si se manifiesta de forma periódica es causa repetida de absentismo escolar.
El episodio de migraña dura más de dos horas y puede persistir hasta 72 horas. Existen multitud de factores que pueden desencadenar una migraña como el chocolate, frutos secos, queso, helados, conservas, especias, picantes, cítricos, ayuno prolongado, ejercicio físico, factores climáticos, sobrecarga escolar, sobrecarga emocional, ruidos, luces brillantes, luces intermitentes, la menstruación y diversos fármacos.
Existe una predisposición familiar para padecer la migraña. En algunos estudios se ha encontrado que en más del 90% de los niños que presentan este tipo de dolor de cabeza hay antecedentes en la familia.
Su presentación es más frecuente en niños entre los 6 y los 10 años, aunque se han descritos casos a cualquier edad, incluso en lactantes. Por debajo de los 10 años la migraña es más frecuente en los varones.
A partir de los 10 años la frecuencia es mayor en las niñas, probablemente debido a los cambios hormonales que se producen en la pubertad.
La cefalea tensional y la migraña son los tipos más frecuentes de cefaleas en la infancia, pero hay otras muchas causas entre las que destacan:
- Cefalea por hipoglucemia Aparece por las mañanas y es debido a un periodo prolongado de ayuno, por lo que es muy importante que los niños desayunen de forma correcta y tomen algún alimento a media mañana.
- Cefalea por trastornos visuales El astigmatismo, la hipermetropía, el estrabismo y, en menor medida, la miopía pueden producir cefalea si no están corregidas con lentes. Parece estar provocada por la fatiga de la musculatura ocular.
- Cefalea asociada a una enfermedad La cefalea puede ser un síntoma acompañante de innumerables enfermedades: cualquier proceso febril, otitis, caries dental, anemia, diabetes, estreñimiento, alergias, meningitis, tumores cerebrales, etc. Por ello es muy importante la valoración del pediatra ante la aparición de este síntoma.
En la mayoría de los casos el diagnóstico se basará en la historia clínica y la exploración física realizada por el pediatra.
Según las características y evolución de la cefalea decidirá la conveniencia de efectuar pruebas complementarias (analítica de sangre, pruebas radiológicas, examen oftalmológico, electroencefalograma, etc.) que, generalmente, no son necesarias.
El tratamiento de la cefalea en los niños se realiza, generalmente, con los analgésicos habituales como el paracetamol o el ibuprofeno.
Si la causa de la cefalea es otra enfermedad habrá que tratar la causa de la misma.
Como siempre, debemos evitar la automedicación. El niño debe ser valorado por el pediatra antes de instaurar un tratamiento.
En el caso de la migraña recurrente que no cede a analgésicos habituales y que provoca absentismo escolar, puede ponerse un tratamiento preventivo. Pero en este caso es conveniente que sea valorado por un neurólogo infantil.