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El Sida
El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, SIDA, es la manifestación del virus VIH. Aunque se han conseguido numerosos avances en el tratamiento de la enfermedad, el Sida sigue siendo una patología irreversible en los seres humanos.

1. ¿Qué es? 
2. Síntomas 
3. Contagio 
4. Tratamiento 
 
  1. ¿Qué es?
 
Infografía: El SIDA en España.
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DESCARGAS : Panorama mundial de la epidemia (PDF - 623 kb). Fuente: ONUSIDA.

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, SIDA, es la manifestación de la enfermedad ocasionada por el Virus de Inmunodeficiencia Humana, VIH.

Consiste en el deterioro del sistema inmunológico que lleva a la pérdida progresiva de la función de ciertas células del sistema inmune denominadas linfocitos CD4, lo que hace vulnerable al organismo a diversos agentes externos como bacterias, virus u hongos, que en condiciones normales son inocuos.

Neumonías, herpes, tumores, etc. son algunas de las infecciones asociadas al SIDA que pueden llegar a provocar la muerte de la persona que lo padece.

Fue en 1978 cuando se detectó el primer caso de SIDA a un joven homosexual residente en San Francisco, Estados Unidos, aunque en aquella ocasión el diagnóstico fue el de Sarcoma de Kaposi, (SK) o cáncer de piel.

Desde los primeros brotes de lo que se dio en llamar la epidemia del siglo XX hasta hoy, la progresión de la enfermedad ha tenido tres focos principales, Estados Unidos, Europa Occidental y Africa.


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  2. Síntomas
 
- A los 15 días. Tras la infección con el virus de inmunodeficiencia, los primeros síntomas, que normalmente aparecen a los quince días, cursan con dolor de cabeza, fiebre, manchas rojas en la piel y malestar general, fácilmente confundibles con una simple gripe.

La sintomatología desaparece una o dos semanas después, pero en esta primera fase de la enfermedad, denominada de infección aguda, es cuando el VIH se multiplica velozmente y muta. En esta fase, en la que el contagio es elevado, se produce una disminución de las células CD4 o linfocitos, que poco después vuelven a sus indicadores normales como reacción inmediata del sistema inmune.

- El período asintomático. Posteriormente, la enfermedad en su curso natural, es decir, sin la intervención de tratamiento médico alguno, entra en el denominado periodo asintomático cuya duración oscila entre ocho y diez años y en el que el VIH, oculto en el material hereditario de la célula que infecta, continúa, sin embargo en su paulatina y silenciosa destrucción de células del sistema inmune. En esta fase, aunque sin síntomas, la persona infectada es portadora del virus y lo transmite si no adopta las medidas adecuadas.

- Infecciones asociadas. En la siguiente etapa aparecen los primeros indicios que se presentan a través de las denominadas infecciones asociadas, pero son de carácter leve.

- Infecciones graves. En el estadio final, donde definitivamente se manifiesta la enfermedad del SIDA aparecen las infecciones graves, en ocasiones, de carácter mortal.

Las manifestaciones finales de la enfermedad cursan con anorexia, sudoración nocturna, diarreas persistentes, fiebre y anemia; y enfermedades como la neumonía y la tuberculosis, típicas en enfermos de SIDA pueden resultar mortales, al igual que la meningitis, ciertos tipos de herpes y tumores.

Datos clínicos apuntan que alrededor del 50 al 60 por ciento de las personas seropositivas (portadoras del VIH) desarrollaran el SIDA en los 10 años siguientes al inicio de la infección, un 20 por ciento presenta síntomas menores o leves y otro 20 por ciento continúan sanas.


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  3. Contagio
 
El Virus de Inmunodeficiencia Humana es débil, con dificultad sobrevive fuera del cuerpo humano y únicamente se transmite cuando sangre contaminada, semen y otras secreciones sexuales de una persona infectada entran en contacto con la sangre o mucosas de otra persona sana.

Las relaciones sexuales no protegidas, agujas contaminadas con sangre infectada con VIH o el uso compartido de jeringuillas son otras forma de contagio del virus. En España, prácticas de riesgo, como el consumo de drogas intravenosas han incrementado el número de personas afectadas por la enfermedad del SIDA, aunque en los últimos años se observa una progresión de casos de contagio por vía sexual en detrimento de los anteriores.

Además, durante el embarazo, parto y lactancia, la madre infectada puede transmitir el VIH al hijo, forma ésta responsable del 90 por ciento de los casos de Sida infantil.

El Programa de Naciones Unidas sobre el SIDA, ONUSIDA, estima que 34,3 millones de adultos y 1,2 millones de niños están infectados con el VIH en el mundo, y que aunque el registro lo compongan cerca de dos millones de enfermos, el número real de casos declarados puede alcanzar los seis millones.

De los cinco continentes, la situación más grave la padece Africa, con 25,3 millones de afectados, aunque el VIH se está extendiendo también con rapidez por Asia.

De Europa, España es el segundo país con mayor incidencia de SIDA por detrás de Portugal, mientras que en el extremo opuesto se encuentran Finlandia e Irlanda. Los mismos datos de la OMS apuntan que a finales del siglo XX habrán muerto en el mundo 21,8 millones de personas a causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida.


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  4. Tratamiento
 
Desde que se determinó el origen de la epidemia a comienzos de los ochenta, mucho se ha avanzado en la lucha contra el SIDA.

Hoy la supervivencia de los afectados ha aumentado considerablemente y el número de personas diagnosticadas con esta enfermedad y que permanecen con vida se aproxima a las 20.000.

Los avances en la investigación han disminuido la letalidad del SIDA, pero, aunque la carrera por ganarle el tiempo a la enfermedad es intensa, aún no se ha dado con el tratamiento que definitivamente cure el síndrome de inmunodeficiencia o la vacuna que lo evite.

Cuando el 3 de junio de 1985 comenzó a administrarse zidovudina o AZT, medicamento antirretroviral inhibidor de la transcriptasa inversa (una enzima cuya importancia es vital en el desarrollo del virus del SIDA), los resultados fueron alentadores ya que mejoraba la calidad de vida de los enfermos de SIDA y aumentaba el período de supervivencia.

Sin embargo, la resistencia del virus al fármaco y su capacidad de mutar para eludir la acción de otros medicamentos posteriores como el ddI, el 3TC, ddC y la neverapina, hizo necesaria pensar en otra estrategia médica para doblegar al virus.

En julio de 1996, en la XI Conferencia Internacional del SIDA, que se celebró en Vancouver, Canadá, se abrieron nuevas perspectivas en la lucha contra esta enfermedad. Por un lado se confirmó el empleo de los análisis de carga viral como una de las formas más eficaces de determinar la virulencia del VIH y poder seguir su evolución para aplicar un tratamiento determinado, y por otro, se convino poner fin a la monoterapia aplicada hasta la fecha.

En Vancouver se acordó, por su eficacia, la utilización de un tratamiento más potente con la utilización de tres fármacos combinados, dos inhibidores de la transcriptasa inversa, como el AZT o el 3TC y uno de la proteasa.

Prácticas clínicas demostraron que este tratamiento combinado de antirretovirales, además de frenar la progresión de seropositivo a enfermo de SIDA, puede llegar a reducir los niveles del virus en sangre a proporciones prácticamente indetectables.

Sin embargo, la contrapartida radica en los efectos secundarios, que son muchos y en ocasiones graves; y el precio, que al ser elevado, limita su eficacia a los países ricos.

En Ginebra (Suiza), en la XII Conferencia bianual del SIDA, que tuvo lugar en 1998, se volvió a hablar de resultados esperanzadores en la lucha contra el SIDA. En esa ocasión, se analizó la nueva terapia genética investigada por el equipo del experto estadounidense Robert Walker, consistente en inducir cambios en el organismo con la manipulación de genes.

Entretanto, el Hospital General de Valencia ha sido el primer centro sanitario de España en utilizar la técnica del "genotipado" de pacientes afectados por el VIH, que consiste en determinar el genotipo de cada enfermo a fin de poder personalizar los tratamientos para obtener el máximo beneficio de los fármacos utilizados.

Con esta técnica, se puede incluso saber el grado de cumplimiento de la prescripción y que combinación de fármacos son los más adecuados en virtud del estadio concreto de la enfermedad.

Con resultados positivos, este centro que aplica esta técnica desde enero del año 2000, realiza una media de unos veinte genotipados al mes.

Así las cosas, y ya que aún no se ha logrado vencer al virus del SIDA, los científicos centran el desafío inmediato en lograr tratamientos sencillos, baratos y por tanto accesibles a los países más pobres, los más afectados por la también conocida gran epidemia del siglo XX.


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