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El piercing, una moda con riesgos
El piercing forma parte de una moda que puede gustar más o menos, pero lo importante es que cuando la persona se decante por este tipo de "body art", tenga en cuenta ciertas medidas para evitar posibles riesgos que pongan en peligro su salud.

1. ¿Qué es el piercing? 
2. Riesgos de ponerse piercing 
3. Tipos de piercing según la zona  
    3.1. Piercing facial (oreja, nariz y ceja)  
    3.2. Piercing oral (lengua y labio)  
    3.3. Piercing corporal (ombligo y pezón)  
    3.4. Piercing genital 
4. Precauciones 
    4.1. Local 
    4.2. Personal 
    4.3. Utensilios 
    4.4. Material del piercing  
 
  1. ¿Qué es el piercing?
 
Riesgos. La nariz es una zona que puede infectarse fácilmente por la humedad a la que está sometida.
El piercing es la perforación hecha en una parte distinta del lóbulo de la oreja para insertar pendientes, aros u otros ornamentos. Los motivos pueden ser diversos, pero el objetivo siempre es el mismo decorar o adornar el cuerpo. En la sociedad occidental, el piercing lo popularizó el movimiento punk en los años 70 y desde entonces no ha dejado de estar de moda.

Cualquier persona (hombre y mujer), a cualquier edad, puede decidirse a hacerse un piercing, pero es imprescindible que conozca los riesgos a los que se expone y la manera de prevenirlos para evitar que se convierta en una cuestión de salud.

El problema principal en las perforaciones suele ser la edad de los interesados y la falta de información sobre los riesgos a los que se enfrenten sino existen mediadas de higiene adecuadas de los centros en los que se hacen y por parte de las personas que los realizan. Las alergias por el material del pendiente y las infecciones por un cuidado deficitario tras la perforación, también suponen complicaciones, aunque menos serias.

La mayoría de las personas que se hacen piercing responden a un perfil adolescentes, en mayor medida de sexo femenino, de entre 14 y 17 años que desconoce las medidas preventivas que deben seguir para esquivar las complicaciones que puedan surgir.

También el escaso control a que se somete a los centros que realizan piercing y tatuajes con el fin de que cumplan las condiciones higiénico-sanitarias básicas, agrava la situación. Por tanto, es de gran ayuda que las personas que quieran hacerse un piercing estén atentas a la higiene del centro, así como del profesional que lo realiza y se informen de los cuidados que tienen que seguir tras la perforación.


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  2. Riesgos de ponerse piercing
 
En condiciones normales, la persona después de una perforación no tiene por qué sentirse mal, tan sólo se pueden tener algunos síntomas pasajeros como un poco de dolor, hinchazón en la zona perforada. Pero hay casos en los que sale mal.

Los piercing presentan complicaciones hasta en un 10% de los casos. Infecciones, alergias, cicatrices, inflamación y hemorragias son las más habituales.

- Infecciones e inflamaciones cutáneas por falta de higiene en la realización de la perforación y en los cuidados posteriores. Las infecciones locales aparecen en un 10-20% de los casos.

- Alergias por sensibilización al niquel. Hay muchas pieles que reaccionan al contacto con este material que está presente en los pendientes, incluso en algunos utensilios para realizar el piercing. Es la dermatitis más corriente que hay, porque los materiales metálicos que se utilizan para anillar nos siempre son puros y, en muchas ocasiones, tiene algún porcentaje, aunque sea pequeño de níquel.

- Transmisión de enfermedades como la hepatitis B o C, e incluso el VIH.

- Cicatrices. Hay pieles tendentes a cicatrizar creciendo hacia fuera, formando cicatrices denominadas queloides. En este tipo de personas no es recomendable hacerse piercing. Si la persona no conoce esta susceptibilidad y observa que se le forma una cicatriz de este tipo, muy frecuente en el ombligo, por ejemplo, debe optar por quitarse el piercing y consultar a su médico.

- Hemorragias. Algunos órganos como el pene o la lengua se caracterizan por una circulación sanguínea prolífera que puede presentar sangrado más acusado cuando se perfora.


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  3. Tipos de piercing según la zona
 
Los médicos especialistas y los profesionales del piercing están de acuerdo en que no existe una zona más complicada que otra a la hora realizar una perforación, pero si se sabe que no todas las zonas reaccionan del mismo modo.

La lengua, la nariz y los genitales son las partes del cuerpo más susceptibles de presentar complicaciones, la lengua y el pene las que presentan mayor riesgo de edema y hemorragia, y el ombligo y el pezón las áreas que más tardan en cicatrizar.

3.1. Piercing facial (oreja, nariz y ceja)
Ceja. En la ceja sólo se recomienda la perforación lateral.

- Oreja. El lóbulo de la oreja es la zona tradicional de perforación y es la parte del cuerpo donde el pinsin resulta menos agresivo. Si se realiza en el cartílago, el resultado cambia. Estudios recientes aseguran que la perforación en el cartílago es más arriesgada por la mayor tendencia a infectarse, especialmente si se hace con pistola.

- Nariz. Es una zona que puede infectarse fácilmente por la humedad a la que está sometida. Además puede provocar problemas en el cartílago.

- Ceja. En la ceja sólo se recomienda la perforación lateral porque en el centro hay nervios y vasos sanguíneos que se pueden dañar y perjudicar el conducto lacrimal. Del mismo modo, puede provocar una inflamación que afecte el folículo piloso y haga caerse el vello de la zona.

Las perforaciones en el lóbulo de la oreja tardan en cicatrizar de 6 a 8 semanas y en el cartílago 4 semanas a un año. Para la aleta nasal son necesarios de 2 a 4 semanas y para la ceja, de 6 a 8 semanas.

Durante este tiempo, son necesarios unos cuidados especiales. Se aconseja lavarlos de 2 ó 3 veces al día con jabón antibacteriano y un poco de agua tibia y moverlos suavemente. Enjuagar bien el jabón y secar con una toalla limpia o con un poco de papel.


3.2. Piercing oral (lengua y labio)
Es uno de los más agresivos y delicados porque en la boca se concentra gran número de bacterias que pueden provocar infección en la mandíbula y a toda la boca, alteraciones del gusto, sangrado durante la primera semana, halitosis o hipersalivación.

Además puede originar problemas bucodentales. Un piercing en la lengua golpea los dientes y puede provocar factura y desgaste de esmalte. También afecta a las encías. En el peor de los casos, el piercing puede quedar enterrado y habrá que intervenir quirúrgicamente.

El tiempo de cicatrización del piercing en la lengua es de 4 semanas y el del labio de 2 a 3 meses. Cuando se hace una perforación en esta zona, los especialistas aconsejan evitar tomar alcohol, masticar chicle, fumar, las comidas picantes, el sexo oral.

Los cuidados básicos consisten en lavar bien los dientes y enjuagar la boca con colutorio desinfectante después de cada comida. También se debe cepillar suavemente el piercing para que no se acumule comida alrededor. De este modo se pueden evitar infecciones.

3.3. Piercing corporal (ombligo y pezón)
Tanto el ombligo como el pezón son zonas delicadas para la aplicación de piercing. La curación suele durar entre 6 y 8 semanas, durante los cuales se debe llevar una higiene adecuada con un gel neutro para prevenir infecciones. No utilizar maquillaje ni cremas durante la cicatrización y vestir con ropa cómoda para no irritar la herida.

3.4. Piercing genital
En esta zona los riesgos principales son infecciones, disminución de la sensibilidad y hemorragias, en el caso del pene. Para su cicatrización son necesarias de 4 a 6 semanas, y algunos profundos de 3 a 6 meses. Se debe limpiar el piercing 2 ó 3 veces al día durante su cicatrización con un gel íntimo y enjuagarse bien.

Los piercing deben limpiarse antes de tener relaciones sexuales hasta que termine la curación, también es aconsejable utilizar preservativo. Los espermicidas y lubricantes pueden causar irritaciones. Se debe evitar el contacto oral.


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  4. Precauciones
 
Existe una serie de precauciones que deben tener en cuenta aquellas personas que quieran hacerse un piercing con total seguridad. Actualmente la práctica de tatuajes y piercing está regulada por el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas. En la normativa (2003) se recogen las condiciones higiénico sanitarias que deben respetar los centros dedicados a este servicio.

4.1. Local
Debe cumplir una serie de condiciones higiénicas entre las que se encuentran una buena regulación, ventilación adecuada, limpieza diaria, equipamiento con botiquín, etc.

4.2. Personal
Es imprescindible que la persona que se dedica a este oficio esté formada y preparada para este tipo de intervenciones y para asesorar a sus clientes sobre los riesgos y los cuidados posteriores. Los interesados en hacerse un piercing tienen que asegurarse de que está en buenas manos.

La normativa exige al profesional estar vacunado frente a hepatitis By el tétano para evitar contagios a los pacientes.

4.3. Utensilios
Deben ser desechables y en su defecto, como ocurre con las pistolas, correctamente esterilizados para no trasmitir infecciones y enfermedades. La pistola está pensada para perforar el lóbulo de la oreja así que no permitas que lo utilicen en ninguna otra parte de cuerpo.

El profesional debe lavarse las manos antes de comenzar a trabajar y además debe utilizar guantes.

4.4. Material del piercing
El material del piercing también debe ser escogido a propósito para que no surjan alergias. El níquel es el metal que más problemas supone porque produce alergia en muchos casos. También los piercing pueden ser de plata, hueso o madera, pero según los especialistas estos materiales no son adecuados para la primera perforación.

A este respecto, existe una norma que establece que los aros corporales que se pondrán en el momento de hacer la incisión sólo podrán ser de oro, titanio o de acero quirúrgico, que son metales que el cuerpo tolera muy bien y no se degradan. No obstante, es aconsejable que el cliente se informe sobre el metal del que está hecho el piercing que quiere ponerse.

Hay ciertos casos en los que no está recomendado el piercing como:

- Menores de edad.

- Mujeres embarazadas.

- Si la persona tiene una dermatosis infeccionsa activa (herpes, verrugas, ..).

- Personas con problemas de psoriasis o con acné.

- Cuando se presenta tendencia a formación de cicatrices queloides.

- En caso de padecer enfermedades congénitas cardiacas, alteraciones sanguíneas o toma.

- Si la persona está siendo tratada con anticoagulantes.


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Carmen Moreno Santiago
Con la colaboración de la Dra. Paz Cerdá
Dermatóloga y miembro de la Academia Española de Dermatología (AEDV)
Puleva Salud
 
 Última actualización: 25/02/2008 13:13


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