Su alto contenido en hidratos de carbono respecto a otras hortalizas las hace muy útiles por ayudar al organismo, evitando el cansancio y regulando el metabolismo.
Siempre se ha pensado que la zanahoria, al ser una raíz que acumula mayor cantidad de azúcares que otras hortalizas y por poseer sabor dulce, era excluida de dietas de adelgazamiento. Sin embargo, presenta un aporte calórico bajo, lo que la hace idónea como ingrediente en múltiples recetas ligeras de ensaladas cremas, purés, etc., usadas en regímenes de adelgazamiento y control de peso.
Esta hortaliza también posee propiedades antiparasitarias (debido a la presencia de un aceite esencial). Esto junto con su contenido en pectina hace de la zanahoria un alimento con alto poder gelificante y astringente, haciéndola muy útil en caso de padecer diarreas, sobre todo en caso de la diarrea infantil.
La riqueza en pectina también hace de la zanahoria un alimento muy indicado para bajar los niveles de colesterol.
Por otro lado, si se consume en crudo, el contenido en fibra insoluble favorece la función intestinal, haciéndola muy beneficiosa en situaciones de estreñimiento.
Sin lugar a dudas la mayor ventaja de las zanahorias consiste en ser una excelente fuente de beta-carotenos. Estos son los responsables de que esta hortaliza sirva para:
- El cuidado de la vista, ya que los betacarotenos son unas sustancias que tras ser absorbida por nuestro organismo se transforma en vitamina A o retinol, que es esencial para la visión, para el buen estado de la piel y los tejidos, y el buen funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
- Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer al aportar sustancias antioxidantes (beta-carotenos y la vitamina E) y bloquear el efecto dañino de los radicales libres.
- Protector solar, ya que el beta caroteno, como precursor de la vitamina A, acelera el bronceado al favorecer la síntesis de la melanina, que a su vez actúa como filtro natural de los rayos UV.
- En los últimos tiempos existen pruebas que avalan la existencia de una serie de acciones biológicas de los carotenoides (beta-carotenos), entre los que se incluyen efectos beneficiosos sobre el sistema inmunológico así como un importante apoyo para aliviar enfermedades carenciales y situaciones patológicas.
- Existen ciertas etapas de la vida en la que las necesidades de vitamina A son mayores (embarazo y en los niños). Luego un aporte adecuado de esta vitamina en niños es muy importante, ya que ayuda a que tengan un buen crecimiento y desarrollo óseo, además de protegerles de las infecciones.
- Estimulan la eliminación de deshechos y ayudan a disolver los cálculos biliares.
- Intervienen en la prevención de numerosas enfermedades, al ser portadoras de sustancias antioxidantes (Vitamina E, provitamina A), ya que bajos niveles de dichas sustancias constituyen un factor de riesgo cardiovascular, cáncer y enfermedades degenerativas.
También la vitamina E ayuda en la estabilidad de las células sanguíneas y en la fertilidad, además de su acción antioxidante.
El aporte en ácido fólico de la zanahoria sirve para tratar y prevenir anemias y reduce el riesgo cardiovascular y de espina bífida en el embarazo. Los niños también necesitan unos requerimientos en folatos altos, por lo que es aconsejable incluir en su dieta las zanahorias.
Son fuente de niacina o vitamina B3. Ésta ayuda al mantenimiento de la piel, el funcionamiento del sistema digestivo y nervioso así como un correcto proceso de asimilación de energía de los alimentos.
El aporte de potasio de la zanahoria potencia la actividad del riñón ayudándole en la eliminación de toxinas. En menor proporción esta verdura es fuente de yodo, calcio, magnesio y fósforo, todos ellos elementales para un correcto crecimiento de huesos y dientes.