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El fetichismo
La utilización de diversos tipos de objetos o de ropa para el estímulo en las relaciones o fantasías sexuales, es un comportamiento extendido y cotidiano que no comporta ningún rasgo patológico. El problema es cuando estos objetos sustituyen a la otra persona y se convierten en el centro y motor del estímulo sexual, es entonces cuando podemos hablar de fetichismo.

1. ¿Qué es el fetichismo? 
2. Los fetiches 
3. Causas por las que se produce 
4. ¿Cómo afecta el fetichismo en la persona? 
 
  1. ¿Qué es el fetichismo?
 
Fetiche. Se trata de un objeto, inanimado o parte del cuerpo, sobre la que se centra el deseo del fetichista.
El fetiche

El fetichismo se define como una desviación en la cual el deseo y el impulso sexual se dirigen a un objeto o cosa y no a una persona.

En la mayoría de los casos se produce en hombres heterosexuales. Su incidencia en la mujer es mucho menor, se estima que aproximadamente sólo supone el 10% de los casos, por lo que podemos decir que es un comportamiento básicamente masculino.

El fetichismo se cataloga en psicología dentro de las categorías de las parafilias, que son un tipo de trastorno sexual, junto con otras como el voyeurismo, el exhibicionismo, el masoquismo o el sadismo.

Cuando hablamos de fetichismo como una perversión o desviación sexual, nos estamos refiriendo a una conducta obsesiva y prolongada a través del tiempo en la que el objeto se convierte en la parte fundamental de las relaciones sexuales, hasta tal punto que no se produce satisfacción sexual si tal objeto no está presente y la pareja adquiere un papel secundario, únicamente relevante como portador de tal objeto.


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  2. Los fetiches
 

El fetiche es el objeto en el que vuelca su deseo el fetichista. Éste puede ser un objeto inanimado o también una parte del cuerpo.

Entre los fetiches preferidos por los hombres podemos destacar las prendas íntimas femeninas, los zapatos de tacón de aguja, las prendas de cuero, los guantes, etc.

También suelen ser algunas partes del cuerpo como el pelo, las manos y especialmente los pies.

La atracción por estos elementos y su utilización como complemento de la mujer en las relaciones sexuales está muy extendida y es completamente normal, el problema es cuando estos objetos se convierten en el centro de la atracción sexual por sí mismos.

Es muy corriente que los fetichistas coleccionen estos objetos a los que cuidan y miman, y en ocasiones que se masturben con ellos. Existe un tipo concreto denominado fetichismo travestista, en el que la excitación se produce por el hecho de vestirse con ropas de otro sexo, aunque las personas que lo practican sean heterosexuales.


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  3. Causas por las que se produce
 

Muchas teorías defienden que experiencias producidas en la infancia pueden ser la causa de la relación entre el placer sexual y un objeto.

Otras posturas indican que, en general, los comportamientos sexuales no usuales son una respuesta a traumas vividos en la infancia.

Existe como condición previa en los fetichistas, una disminución del impulso hacia el acto sexual normal que puede estar provocado por razones psicológicas o fisiológicas, como puede ser una debilidad funcional del aparato sexual.

También debemos señalar que hay factores de la personalidad que predisponen a este tipo de comportamientos, como son una autoestima baja o la dificultad para establecer relaciones interpersonales.

En algunos casos, el objeto fetiche sustituye a la persona con la que el fetichista no es capaz de lograr una relación.

Podemos concluir con que se produce mucho en personas con un predominio de fantasías sexuales con connotaciones sadomasoquistas.

También se produce en algunos individuos psicóticos y personas con deficiencias mentales que actúan por frustración o soledad.


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  4. ¿Cómo afecta el fetichismo en la persona?
 

Las fantasías e impulsos sexuales propios de estas personas tienen un fuerte carácter obsesivo y por lo tanto producen en éstos un malestar que les afecta en su personalidad, produciendo un deterioro en su vida social y laboral.

Obviamente, supone una dificultad para encontrar una pareja y, en caso de encontrarla, sería muy poco probable que esa relación se mantenga. Lo normal es que, tarde o temprano, el fetichista intente involucrar a su pareja con el objeto o los objetos de deseo, lo que en la mayoría de los casos producirá en ésta una sensación de incomodidad y rechazo.

El fetichista es, a menudo, una persona solitaria y vive con mucha reserva su comportamiento sexual, por lo que no es frecuente que acuda a un especialista para que estudie su problema. La pareja es la que suele buscar ayuda.

Este problema se puede tratar con psicoterapia, bien por parte de psicólogos como de psiquiatras especializados en temas sexuales.


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Dª. Trinidad Aparicio Pérez

Psicóloga. Especialista en infancia y adolescencia.

Granada.

 Fecha de creación: 09/09/2008 14:12:48 
 Última actualización: 27/01/2010 09:07


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