Cualquier edad es recomendable para iniciarse en la práctica de actividades acuáticas. En los bebés y en los niños favorece el desarrollo físico y psíquico, en los adultos actúa como medida preventiva y terapéutica. Aprender a nadar no comporta más que beneficios. Tres profesionales explican en La revista de PULEVAsalud las claves que hacen de la natación, aparte de una actividad muy recomendable, casi un seguro de vida.
PULEVA SALUD
Mayo 2009. Las dietas milagro ocupan la portada del número 15 de La revista de PULEVA Salud.
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Granada, 02/06/2009.- Los expertos a los que hemos consultado en La revista de PULEVAsalud nos explican desde tres puntos de vista los beneficios de un aprendizaje precoz.
Ricardo Salcedo, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y especialista en matronatación y natación infantil, afirma que la natación para bebés, aconsejada a partir de los seis meses, cuando el sistema inmunológico del pequeño está totalmente desarrollado, constituye una actividad de ocio y aprendizaje muy interesante para la madre y el niño.
Por su parte, el Dr. Germán Díaz, especialista en Ciencias del Deporte y profesor en la Universidad Europea de Madrid, nos explica los beneficios de esta actividad deportiva en el plano de la salud. Desde su punto de vista, la natación es una de las actividades físicas más completas y también más terapéuticas. Los principales beneficios que ofrece para nuestro organismo son la mejora del la condición física y del tono muscular, también del nivel cardiovascular, la disminución del LDL (colesterol malo), aumento del HDL (colesterol bueno) y de la capacidad respiratoria.
El Dr. Carlos Urkia, médico responsable del Plan de Salud de Cruz Roja de España, nos recuerda un plano muy de actualidad durante el verano: los accidentes en el agua. Cada año entre 70 y 150 personas mueren ahogadas en piscinas, playas, ríos y embalses en España, y la mayoría son niños. Para este experto, la enseñanza precoz de la natación implica que el niño sepa mantenerse a flote, en caso de una caída por accidente. Si el niño no sabe nadar, el ahogamiento es casi seguro, por tanto, cuanto antes aprendan mejor. De ahí que una aprendizaje temprano ayude a prevenir este tipo de accidentes.
Verano, buen momento para aprender
Hacemos nuestra la voz de los expertos y amplificamos al máximo su mensaje. Ahora, con la llegada del buen tiempo, puede ser un momento magnífico para que los pequeños, que terminan sus clases y disponen de más horas libres, aprendan a nadar. Es una actividad saludable, que les aportará numerosos beneficios en el plano psicológico y de su salud, y que puede llegar a ser un seguro de vida.