En España, la alergia a las frutas representa el 30% de la alergias causada por alimentos.
De los afectados, los que son alérgicos a alguna fruta lo son principalmente: al melocotón (45%), kiwi y melón (25%), manzana (23%) y plátano (20%).
Estadísticamente, un 8% de los menores de cuatro años y el 2% de los adultos sufren alguna manifestación alérgica al consumir o tocar estos productos.
Los plátanos y fresas pueden producir alergia, aunque a veces pueden provocar síntomas similares no relacionados con ésta.
Normalmente, las reacciones alérgicas provocadas por las frutas son las conocidas como síndrome de alergia oral (OAS), que se manifiestan con picor en la boca, garganta y oídos, sin aparecer cuadros más intensos.
Generalmente se trata de una sensibilización a un pan-alérgeno (tipo profilina) y se suele dar en personas que manifiestan alergia al polen de árboles, cereales o malas hierbas.
Así, a modo de ejemplo, se da con frecuencia el caso de personas que desarrollan alergia a la manzana y que previamente lo eran al polen de abedul.
Muchos de los alérgenos de frutas que presentan reacciones cruzadas con pólenes y se destruyen por acción del cocinado, lo que hace que si consumimos las frutas elaboradas no manifestemos síntomas.
Sin embargo, algunas personas no alérgicas al polen pueden tener manifestaciones graves, incluso anafilaxia; en tales casos, esa reacción es provocada por las proteínas de la propia fruta, (generalmente LTP, que es proteína transportadora de lípidos), ya que esos alérgenos implicados no se destruyen por acción del cocinado.
Los síntomas son de aparición inmediata, aparecen dentro de la primera hora tras la ingestión de la fruta.
Varios de los alérgenos del látex se parecen a determinadas proteínas de las frutas tropicales (aguacate, kiwi, plátano, piña), lo que hace que personas alérgicas a éste puedan serlo también a estas frutas, dándose el conocido como síndrome látex-fruta.
Los pacientes alérgicos a rosáceos presentan una diferente tolerancia clínica a la misma fruta según se ingerida con piel o pelada; así se observa que la piel de melocotón, manzana y pera presentan una mayor alergenicidad que sus respectivas pulpas, hecho que se debe tener en cuenta en la evaluación clínica de estos pacientes.
En el mercado podemos encontrar algunas fragancias o perfumes elaboradas con aromas de frutas que pueden causar síntomas de alergia por inhalación.
Ya se produzca la alergia por contacto o por inhalación, la reacción que puede causar será igual o incluso más fuerte que la provocada al consumir la fruta.