La disartria es una alteración en la articulación de fonemas que viene derivada de lesiones del sistema nervioso, de enfermedades nerviosas o de los músculos responsables del habla (lengua, faringe y laringe).
Las personas que sufren disartria, unen a las alteraciones en la articulación, una dificultad para utilizar sus órganos bucales al comer o al realizar cualquier otra actividad.
La disartria se produce por una alteración del sistema nervioso y motor y no por un trastorno lingüístico propiamente dicho.
Los errores de articulación en las personas con disartria se pueden manifestar de cuatro maneras distintas, si bien en la mayoría de los casos aparecen varios de estos síntomas en una misma persona. Estos síntomas son:
- Sustitución: es cuando un fonema es remplazado por otro que es más fácil de pronunciar para el paciente.
- Distorsión: los sonidos se distorsionan al pronunciarse, pero no se llega a sustituirse por otro fonema.
- Omisión: se omite el sonido que no se puede pronunciar correctamente.
- Inserción: se intercala un sonido inexistente para facilitar la pronunciación de las palabras.
En la disartria se produce un daño en la parte del cerebro que controla el habla, afectando a músculos que son necesarios para producir ciertos sonidos. Dependiendo de la zona neurológica afectada los síntomas son más específicos o más generales, si la lesión es central no sólo afecta a la dicción sino que también se afectará la coordinación respiratoria o el ritmo al hablar.