El apio tiene un sinfín de propiedades gracias a su alto valor nutritivo -que no energético- y ha sido utilizado desde tiempos históricos tanto en la cocina como en las boticas. Esta hortaliza puede ser considerada como un excelente alimento regulador y ,además, posee propiedades refrescantes, multitud de minerales, vitaminas y buena cantidad de fibra. Por ello, el apio debe de estar incluido en nuestra alimentación habitual.
Adelgazar. El apio es un alimento muy nutritivo que aporta pocas calorías.
El apio es una hortaliza de bajo contenido calórico lo que hace de él un alimento ideal para ser tomado por personas que quieran bajar de peso o simplemente mantenerse. Basta para ello con incluirlo en ensaladas, purés, cremas, etc.
También sus pencas se pueden tomar como tentempié entre horas, al tratarse de un alimento nutritivo y poco energético.
Por otro lado, comiendo apio tendremos sensación de saciedad, lo que evitará que comamos más. Esta acción es debida a su contenido en fibra, lo que obliga a que la mastiquemos bien.
Esta hortaliza favorece la secreción de la saliva y de los jugos gástricos lo que hace de ella un alimento ideal para ser utilizado en personas que padecen de dispepsia, es decir, que sus digestiones son lentas y pesadas.
El apio se puede considerar una hortaliza con propiedades aperitivas, es decir que estimula el apetito, luego su consumo estará indicado para personas que padecen de falta de apetito (inapetencia).
La característica por la que mejor se conoce a esta hortaliza es por su función diurética debida a su riqueza en aceites esenciales como apiol, limoneno, selineno y asparagina, que favorecen la actividad de diversos órganos internos como el hígado o los riñones.
Presenta por tanto un efecto hipotensor, el cual ejerce un efecto dilatador sobre los vasos renales favoreciendo así la eliminación de agua y sustancias tóxicas para la orina. Por ello, resulta ser un magnífico depurativo de nuestro organismo, eficaz contra la hiperuricemia, la gota, reumatismo, afecciones articulares, al eliminar sustancias de deshecho con la orina, como la urea y el ácido úrico.
También se recomienda en casos de oliguria. Es importante indicar que la acción diurética del apio es de menor intensidad que la presentada por los medicamentos diuréticos. Sin embargo, esta hortaliza tiene la ventaja de poder tomarla a diario durante toda la vida sin padecer riesgos secundarios.
Tradicionalmente el apio ha sido utilizado por los vietnamitas para combatir la hipertensión. La capacidad de esta hortaliza de aumentar el volumen de orina cuando es consumido, puede resultar especialmente positivo en casos de hipertensión y retención de líquidos.
Su consumo junto con la cebolla, tanto en ensaladas como cocinado, ejerce acción alcalinizante favoreciendo así la eliminación de residuos ácidos del metabolismo.
En experimentación animal se ha comprobado que el apio reduce la presión sanguínea en los animales objeto de estudio. La dosis comparable para los seres humanos es de dos a cuatro tallos de apio al día.
El apio contiene pequeñas cantidades de psoralenos, que son unas furocumarinas con actividad biológicamente activa. Se ha comprobado que estas sustancias protegen a la piel en caso de psoriasis.
También se ha testado que estas furocumarinas se activan con la luz ultravioleta y aumentan la disponibilidad de células productoras de pigmentos en la superficie de la piel, estimulando la repigmentación, hecho que hace que se empleen para el tratamiento del vitíligo.
La presencia en su composición de flavonoides (compuestos de acción antioxidante y funciones biológicas vasodilatadoras, inmuno-estimulantes y antiinflamatorias) combinados con su aporte en silicio, hacen del apio un alimento ideal para ayudar a la integridad tanto de las articulaciones como del tejido conjuntivo.
También se utiliza en el tratamiento de procesos inflamatorios como la gota y la artritis.
El apio contiene ocho familias distintas de compuestos anticancerosos, como los ftalidos y los poliacetilenos, los cuales eliminan la toxicidad de los agentes carcinógenos, en particular los del humo del cigarrillo.
Al igual que la mayoría de las hortalizas el apio, contiene fibra, lo que provoca una mejora del transito intestinal, y también protege de la elevación del colesterol.
Dado su bajo aporte calórico y escaso contenido en azúcares el apio se puede considerar un alimento ideal para ser consumido por personas diabéticas y obesas.
Por su elevado contenido en vitamina C, es interesante consumir apio en épocas de crecimiento y desarrollo. Así como, en periodos de defensa bajas o en caso de padecer alguna enfermedad infecciosa.
No hay datos claros que ratifiquen que el apio consumido de forma natural, en dosis adecuadas, presente algún tipo de efecto secundario no deseado. Sin embargo, no es recomendable para las mujeres embarazadas consumir apio en grandes cantidades, debido a que posee dentro de su composición el glucósido apiina, el cual puede ocasionar una posible inducción de abortos.
Se puede dar el caso que algunas personas manifiesten algún tipo de alergia, al consumir esta planta.
Tampoco se recomienda ingerir el aceite esencial derivado de la planta del apio a personas que presenten insuficiencia renal, ya que su efecto diurético genera un aumento en la producción de orina.
El consumo en cantidades excesivas del apio puede ocasionar nefritis, es decir, inflamación de los riñones.
María del Carmen Moreu Burgos
Farmacéutica y Tecnóloga de los Alimentos. Diplomada en Nutrición.
Puleva Salud
Fecha de creación: 18/08/2010 13:41:28 Última actualización: 25/08/2010 12:26