Es importante para el pediatra general saber reconocer, diagnosticar y tratar en forma adecuada esta infección, sin incurrir en el error del sobre-diagnóstico o el sobre-tratamiento. La bacteria coloniza el estómago y es capaz de dañarlo, ya sea a través de la producción de sustancias que directamente lo lesionan, como son enzimas y citotoxinas, o bien, desencadenando una serie de eventos inmunológicos, los cuales tienen como finalidad destruir a la bacteria.
El Helicobacter pylori es una bacteria gram negativa microaerofílica, responsable de la presencia de gastritis primaria, duodenitis, úlceras gástricas y sangrado digestivo alto en niños. La mayoría de los niños en países en desarrollo están infectados por H. pylori y su manera de transmisión a éstos es controvertida. Se han encontrado prevalencias serológicas en padres e hijos y una posibilidad es que los primeros contagien a sus hijos.
- El dolor abdominal ya sea de localización epigástrica, que aparece a los 30 a 60 minutos después de comer o periumbilical constituye el motivo de consulta habitual.
- Dolor de aparición nocturna (cuando el estómago está vacío).
- Náuseas leves (que se pueden aliviar al vomitar). Ello conlleva en ocasiones a sentir mucha hambre de 1 a 3 horas después de comer.
- En menor proporción: perdida de peso y apetito, pirosis (ardores) y sensación de plenitud postprandial (llenado y distensión abdominal).
- Ocasionalmente la infección por H. pylori en niños es la causa de aparición de enteropatía pierde-proteínas.
- Retraso en la adquisición del peso y la talla adecuados (retraso estaturo-ponderal).
- Diarrea crónica en un cuadro clínicamente compatible con síndrome de malabsorción.
El diagnóstico se basa en la presencia de clínica de sospecha de enfermedad ulcero-péptica y debe ser confirmado por pruebas complementarias.
Pruebas simples de sangre, del aliento y los exámenes coprológicos (de heces) pueden determinar si el niño está infectado con H. pylori.
En niños puede realizarse por métodos que no precisan de endoscopia, como el test del aliento tambien llamado preba de la ureasa que se realiza con con urea marcada, distintos métodos serológicos (suero, saliva, orina) y la determinación de antígeno de H. pylori en heces, pero la endoscopia digestivaalta es siempre necesaria para determinar el tipo de enfermedad gastroduodenal producida por la bacteria.
La prueba de ureasa, bajo estudio endoscópico a través del que se obtiene un pequeño fragmento del estómago, el cual se pone en contacto con un reactivo que cambia de color si la bacteria se encuentra en ese trozo de tejido. Este test se basa en la capacidad de la bacteria de producir ureasa. Esta ureasa extremadamente potente hidroliza la urea administrada liberándose CO2 marcado que se excreta con la respiración. De ahí la denominación del test del aliento.
El H. pylori es una bacteria difícil de erradicar, generalmente se requiere del uso de dos o más antibióticos (amoxicilina y claritromicina) a la vez por periodos de 7 a 14 días además de medicamentos que tienen como objetivo bloquear el ácido gástrico (omeprazol) contribuyendo así a la mejoría de la inflamación generada y del movimiento esófago-gastroduodenal.
La prevención actualmente radica en mantener una higiene adecuada (higiene general, lavado de manos antes de comer y de preparar alimentos y siempre, siempre, tras ir al servicio), evitando el consumo de agua sin tratar y vegetales crudos sin un lavado escrupuloso, evitar contacto con animales domésticos y no compartir utensilios de uso personal.
El esfuerzo actual es el desarrollo de una vacuna. Se han aplicado vacunas por vía tópica en mucosas (oral, nasal o rectal) en modelos animales, que han dado buenos resultados. Aún no se tiene disponible para uso humano.