Es muy difícil para el resto de las personas saber exactamente como se sienten y como puede afectar psicológicamente a las personas daltónicas esta afección. No obstante no parece que sea una cuestión demasiado problemática, los daltónicos aprenden a vivir con su particular visión de los colores.
Saben que la hierba es verde y la sangre roja, en ocasiones, utilizan otros medios para distinguir los colores, por ejemplo, según la posición que ocupan, distinguen los colores de los semáforos. No obstante, si es cierto que pueden tener algún problema en ciertos casos, como a la hora de combinar la ropa.
Al ser el daltonismo un defecto mayoritariamente hereditario (en algunos casos se puede producir por alguna enfermedad del nervio óptico), normalmente las personas no tienen que acostumbrarse a la ausencia de algunos colores, ya que nunca los han conocido, desde este punto de vista no es un hecho que resulte traumático.
Distinto es el caso en que después de haber tenido una visión normal, se produce la pérdida de la percepción de esos colores, en estos casos sí puede afectar psicológicamente a la persona, no obstante, estos casos son muy minoritarios.
Los daltónicos pueden llevar una vida absolutamente normal en casi todos los ámbitos, sin embargo, pueden tener alguna dificultad a la hora de conducir y están impedidos para realizar algunas profesiones y empleos muy concretos donde se requiera percibir nítidamente los colores, como el pilotaje de aviones o la navegación marítima. Otras actividades como la fotografía y la pintura también se ven afectadas.