Los causantes del mal olor son unos compuestos de azufre en el aire expulsado.
Estos compuestos se producen al actuar una serie de bacterias (bacterias gram-negativas anaerobias) sobre algunos aminoácidos que contienen sulfuro.
Este problema puede ser transitorio y deberse a situaciones puntuales como consumo de ajo o cebolla, café, te, tabaco, etc.
También puede deberse a la menor salivación durante el sueño.
Otras veces esta halitosis es un problema más duradero y su origen puede ser patológico.
Este origen puede estar en la boca: son los casos de halitosis debida a caries dentales, gingivitis, periodontitis, falta de salivación durante el sueño, falta de higiene bucal, empaquetamiento de alimentos, alteraciones que obliguen a respirar por la boca, y diversas enfermedades como el síndrome de Sjögren, estomatitis, carcinoma oral, etc.
Pero también pueden tener un origen extraoral, es decir, ajeno a la cavidad bucal.
. Este es el caso de enfermedades como la depresión, psicosis, alteraciones gastrointestinales, respiratorias, diabetes, insuficiencia hepática, fiebre, etc.
. Otras veces puede deberse a tratamientos farmacológicos con penicilina, sales de litio, griseofulvina, etc.