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MENOPAUSIA
La salud y la imagen, principales preocupaciones de la mujer española tras la menopausia
La pérdida de masa muscular debida al envejecimiento provoca que, en la edad madura, la mujer no pierda peso aunque coma menos y engorde más de lo normal si mantiene la alimentación que tenía diez años antes.
PULEVA SALUD
La mujer postmenopáusica se preocupa por su salud sin deteriorar su imagen
Madrid, 21/8/2002.- Cuando la mujer llega a una determinada edad, con frecuencia, los médicos nos preocupamos de prescribir tratamientos para la prevención de la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares o la propia sintomatología de la menopausia, como los sofocos, y no tenemos en cuenta la principal preocupación de la mujer madura en España: preservar su salud sin deteriorar su imagen física, que viene dada, principalmente, por su imagen corporal, explica el doctor Santiago Palacios, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

Los cambios más importantes que acusan las mujeres en la edad madura sobre su aspecto físico son el aumento del peso corporal debido al paso de los años y el cambio de distribución de la grasa de feminoide a androgénica por la disminución de los estrógenos tras la menopausia.

Históricamente, el aumento del peso ha sido uno de los efectos secundarios que más han reportado las mujeres que utilizaban terapia hormonal sustitutiva de estrógenos y progestágenos. Sin embargo, en la actualidad, se sabe que los estrógenos no tienen ningún efecto sobre el peso corporal, si bien se cree que los progestágenos podrían tener alguno en la retención de líquidos de las mujeres que los utilizan, explica el doctor Palacios.

Todos los estudios serios que existen a este respecto no demuestran que la terapia hormonal sustitutiva provoque un aumento del peso corporal, añade el presidente de la AEEM, sino que éste se debe al propio paso de los años, ya que con el envejecimiento existe una tendencia a la disminución del metabolismo basal, por lo que el organismo quema menos calorías.

Así, con el envejecimiento, se pierde masa muscular, que es el mayor consumidor de calorías del organismo. Esta situación provoca que, en la edad madura, la mujer no pierda peso aunque coma menos y engorde más de lo normal si mantiene la alimentación que tenía diez años antes, explica el doctor Palacios.

Por ello, este experto destaca la importancia de acompañar la dieta con la realización de ejercicio físico. Las dietas, por sí mismas, producen una pérdida no sólo de masa grasa, sino también de masa muscular, por lo que, además de reducir la ingesta de calorías en la alimentación, es necesario que la mujer realice ejercicio físico de forma mantenida para perder sólo masa grasa sin disminuir la masa muscular, ya que ésta ayuda a quemar calorías.

El tipo de ejercicio físico más recomendable después de la menopausia es el aeróbico o cardiosaludable, es decir, aquel en el que trabajan tanto el pulmón y corazón, como realizar grandes paseos o hacer bicicleta moderada.

Además, añade el doctor Palacios, es interesante tener en cuenta el efecto de algunos tratamientos hormonales para la menopausia, como los estrógenos androgénicos, los progestágenos androgénicos, o la tibolona, que aumentan en cierta proporción el peso corporal, pero a base de la masa magra del músculo.

Dieta equilibrada
En cuanto a la dieta recomendable para la mujer tras la menopausia, ésta debe ser pobre en grasas saturadas (procedentes de la carne animal y del aceite de palma y coco), ya que la disminución de estrógenos provoca que aumente el denominado colesterol malo y disminuya el colesterol bueno. Asimismo, la pérdida de estrógenos hace que el organismo absorba una menor cantidad de calcio, por lo que, según el presidente de la AEEM, hay que aumentar la ingesta de productos lácteos descremados y enriquecido con calcio y vitamina D.

Junto a los efectos de la disminución de los estrógenos, la falta de actividad física provoca, sobre todo en la mujer, un aumento del estreñimiento. Por ello, se deben ingerir alimentos ricos en fibra, como legumbres o cereales, que, además, previenen el cáncer de colon, añade el doctor Palacios.

Cambios en la distribución de la grasa corporal
Otro de los efectos que tiene la falta de estrógenos con la llegada de la menopausia es el cambio en la distribución de la grasa corporal de la mujer. Así, mientras los estrógenos producen una distribución de la grasa en las caderas y las nalgas, típicamente femenina, al desaparecer estas hormonas femeninas, la distribución grasa pasa a ser más similar a la de los hombres, acumulándose más en el abdomen.

Según el doctor Palacios, la grasa típica femenina o feminoide, es menos activa metabólicamente y, por lo tanto, menos dañina. Sin embargo, la grasa androgénica es mucho más activa y aumenta el riesgo de algunas patologías, como enfermedades cardiovasculares, cáncer de mama, hipertensión, diabetes, etc..

Este cambio en la distribución grasa de la mujer puede corregirse mediante la utilización de una terapia hormonal sustitutiva con estrógenos. A los seis meses de tratamiento, explica el doctor Palacios, la terapia hormonal sustitutiva, que debe individualizarse según las características de cada paciente, puede restablecer la distribución grasa feminoide, previniendo el riesgo de enfermedades y facilitando a la mujer, además, la posibilidad de preservar su imagen física corporal.

Menopausia y climaterio
La palabra menopausia viene del griego "Men", que significa mes, y "Pausis", que significa desaparición. Es decir, este término se refiere al cese o desaparición de la menstruación, lo que suele ocurrir en torno a los 50 años de edad.

En muchas ocasiones, el concepto de menopausia se confunde con el de climaterio, que, proveniente del griego "Klimater" (Grado o escalera), y "Thero" (animal), es una etapa de transición en la que desaparecen las menstruaciones, se pierde la capacidad reproductiva etc., debido a la disminución progresiva de la función ovárica.

El climaterio, que se inicia alrededor de los 45 años y finaliza a los 65, al comenzar la senectud, está formada por tres fases:

premenopausia (etapa que precede a la menopausia y que dura de dos a ocho años), perimenopausia (periodo inmediatamente anterior a la menopausia, cuando comienzan las manifestaciones orientativas de que se aproxima la menopausia, y dura como mínimo hasta el primer año siguiente a la menopausia) y posmenopausia (última etapa del climaterio que se inicia al año de la última menstruación o menopausia y finaliza en la senectud).

Durante la perimenopausia es cuando se manifiestan de forma más evidente los síntomas característicos del síndrome climatérico, debidos al descenso relativo en los valores de estrógenos que mantienen la menstruación. Se trata de alteraciones neurodegenerativas con síntomas vasomotores de sofocos, cambios de humor, sudación, insomnio y parestesias.

  Más información: Osteoporosis y menopausia
  Más información: Nutrición en la menopausia
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