Consiste en una inflamación de la conjuntiva que puede ser debida a varias causas. Siempre produce enrojecimiento y algunas molestias, y su tratamiento depende de su origen.
Normalmente aparece como un enrojecimiento de los bordes de los ojos acompañado de un aumento de la secreción (lo que vulgarmente se conoce como ojo pegado).
A veces puede producir molestias pero normalmente son bastante leves. En cambio en la conjuntivitis alérgica el síntoma más llamativo es el picor de ojos y la conjuntiva se encuentra enrojecida e hinchada.
Si es por virus o bacterias es una enfermedad muy contagiosa con lo que puede transmitirse fácilmente al tocarse los párpados o las pestañas.
Cómo prevenirla... La única manera de poder prevenirla es no tocarse los ojos con las manos sucias y lavarse las manos después de tocar un ojo con conjuntivitis para evitar el contagio.
Además hay que tener cuidado con ciertos signos de alerta como gran dolor, imposibilidad de abrir el ojo, fotofobia, hinchazón de los párpados o de los tejidos adyacentes y fiebre que deben hacernos acudir al médico inmediatamente.
El tratamiento inicial de la conjuntivitis, sea bacteriana o vírica, es la limpieza de los ojos con agua o suero fisiológico.
En las ocasiones en que se trate de conjuntivitis bacteriana se darán antibióticos en forma de colirio o pomada, pero para que estos sean efectivos primero hay que retirar todas las secreciones acumuladas.
Las conjuntivitis alérgicas llevan un tratamiento a base de antihistamínicos en forma de colirios.
Si los síntomas son muy intensos se puede acompañar con un antihistamínico de vía oral o un tratamiento de corticoides en colirio.