El yogur es se denomina alimento funcional por los beneficios demostrados que ejerce sobre la salud humana y, en especial, sobre el sistema inmunológico. Una variante, los probióticos han entrado con fuerza por sus reconocidos beneficios nutricionales.
A lo largo del siglo XXI y sobre la base del yogur tradicional asistiremos al desarrollo definitivo de un nuevo grupo de alimentos: los probióticos, productos que contienen microorganismos -como los lactobacilos- que una vez ingeridos en cierta cantidad, son capaces de reportar beneficios al organismo más allá de las propiedades meramente nutritivas.
En general, los lactobacilos estimulan el sistema inmunológico, mejoran la digestión de los lácteos, reducen los procesos diarréicos en adultos y niños, disminuyen las enzimas bacterianas, forman una barrera frente a las bacterias patógenas y mejoran la absorción de los minerales.
Nuevos lactobacilos probióticos son: "L.acidophilus LA 1", "L-delbrueckii", "L.casei CG", "L-Plantarum" o "L-Reuteris" y ya es posible encontrarlos en algunos alimentos, principalmente en derivados lácteos.
El consumo del lactobacilo casei refuerza el sistema inmunológico y ayuda a combatir la gripe, según señaló a EFEAGRO el doctor Pere Pujol, jefe de la Unidad de Nutrición del Departamento de Fisiología del Esfuerzo del Centro de Alto Rendimiento de San Cugat (Barcelona).
Pujol aludió a un estudio realizado por el doctor norteamericano Benjamin Bonavida, de la Universidad de California, que recoge el efecto beneficioso que tiene este lactobacilo en la defensa o reducción de los efectos del virus de la gripe en individuos sedentarios, gracias al refuerzo del sistema inmunológico.
A juicio del doctor Pujol, los beneficios del L.casei no se quedan sólo ahí, ya que un importante grupo de riesgo como es la tercera edad, máxime si practica deporte, "encuentra una ayuda eficaz en un tratamiento suplementario que contenga, además de los probióticos, preparados vitamínicos y antioxidantes".
Por su parte, el lactobacilo L-Reuteri incrementa la resistencia a los procesos infecciosos, especialmente en los intestinales, previene la diarrea y reduce la duración de los procesos diarréicos, además de regular el sistema inmunológico.
El L-Reuteri, descubierto a principios del siglo pasado por el profesor Reuter, tiene un origen natural al estar presente en el organismo del ser humano y animales vertebrados. Se transmite de madres a hijos a través de la leche materna, aunque con el estilo de vida moderno se ha ido perdiendo; de ahí el interés en su síntesis para poder incorporarlo a productos de consumo.