Esta conocida enfermedad se produce cuando el cristalino pierde su transparencia de modo que disminuye la calidad de la visión. Sus causas son variadas y su tratamiento pasa por el quirófano.
El cristalino es una lente que tenemos detrás de la pupila, que en condiciones normales es transparente.
La catarata es la opacificación de esta lente, lo que suele provocar una disminución de la visión.
Cuando el cristalino pierde su transparencia impide que la luz proveniente de los objetos se enfoque adecuadamente sobre la retina, de tal manera que la cantidad y calidad de la visión disminuye.
Por tanto lo primero que se nota es pérdida de visión, que no podremos corregir mediante el uso de gafas.
Normalmente esta enfermedad aparece en personas mayores de 65 años y es la denominada catarata senil.
En personas mayores de 85 años suele afectar a la mitad de la población.
Pero existen otros tipos de cataratas entre las que se encuentran:
- La catarata congénita que es la que aparece en personas jóvenes. - La catarata traumática causada por un accidente. - Aquellas cataratas provocadas por alteraciones metabólicas como la diabetes.
Estos otros tipos aparecen en mucha menor medida que las cataratas seniles.
En la actualidad la única solución para el tratamiento de las cataratas es eliminar el cristalino opaco por medio de cirugía.
Existen diferentes tipos de cirugía de la catarata pero la más segura y efectiva es la realizada mediante la técnica de facoemulsificación, utilizándose energía de ultrasonido.
La finalidad es reemplazar el cristalino opaco por una lente artificial que permite que el paciente recupere la visión perdida.
La intervención se realiza con anestesia tópica y lo que se hace es fragmentar el cristalino mediante la energía de ultrasonidos.
Esto se realiza a través de una pequeña incisión por la que después se introduce la lente con la graduación adecuada, con lo cual no es necesario dar puntos de sutura.
Al igual que en la cirugía LASIK esta intervención es ambulatoria por lo que el paciente puede volver a su casa una vez terminada.
El único cuidado que se debe tener es no realizar esfuerzos bruscos durante los días posteriores y llevar un tratamiento de colirios antibióticos y antiinflamatorios.