- Longitud. Al ir a comprar un zapato, el niño debe estar presente pues la longitud del zapato debe ser de 1 a 1,5 centímetros mayor que el dedo más largo. Debemos evitar un zapato muy grande pues puede dificultar la deambulación. Se cambiará el calzado conforme vaya creciendo el pie, antes de que los dedos lleguen a la puntera.
- Suela. La suela debe ser flexible en el antepié y firme en la parte posterior. El material empleado es preferible que sea de cuero, aunque puede ser de goma. Su grosor será de unos 4 milímetros. No debe resbalar pero su adherencia al terreno no debe ser excesiva.
- Contrafuerte. El contrafuerte debe ser firme, pero permitiendo el movimiento libre de la articulación del tobillo. Evitaremos las botas de caña alta.
- Tacón. El tacón no es necesario e, incluso, puede ser perjudicial si fuerza la marcha de puntillas. En todo caso, debe tener el menor espesor posible y su forma en la parte anterior debe ser recta, sin prolongación en su parte interna.
- Puntera . La puntera debe ser amplia y cuadrangular para permitir el movimiento libre de los dedos. Debe estar reforzada para amortiguar los golpes.
- Plantilla. La plantilla debe ser plana, sin ningún tipo de corrección.
- Parte superior. La parte superior del zapato debe estar fabricado con un material poroso, que permita una buena aireación del pie. Su cierre puede ser con cordones, velcro o hebilla. Los zapatos no deben ser pesados. No deben usarse los zapatos usados de hermanos u otros niños que hayan perdido su forma original.