Nuestra voz es muchas veces nuestra carta de presentación. Cambios en el tono, el volumen o la modulación cambian significativamente la impresión que recibe nuestro interlocutor de nuestras palabras.
Eficacia. Una comunicación de calidad depende muchas veces de cómo esté nuestra voz.
La voz nos sirve de vehículo para expresar nuestras emociones, sentimientos, conceptos, opiniones o juicios de valor. La eficacia de nuestra actividad comunicativa depende en gran medida de la calidad de nuestra voz.
Una voz sana y natural es el resultado de un uso adecuado del cuerpo. Por ello para mejorar la calidad de nuestra voz es necesario tomar conciencia de la manera en que nos comunicamos y de las tensiones que afectan a determinados grupos musculares. Estas tensiones derivan en gran medida de nuestro ritmo acelerado de vida que influye en el estado psíquico y emocional.
La voz posee tres cualidades acústicas: tono, intensidad y timbre. En los trastornos de la voz o disfonías generalmente se afecta primero el timbre, seguido de la intensidad y la altura tonal.
Por lo tanto, una persona debe estar alerta a los primeros síntomas de cambio de voz, si se vuelve opaca, sorda y sin brillo, en especial si persisten durante más de dos semanas.
Existen factores predisponentes, que favorecen la aparición de disfonías, y entre ellos se encuentran los procesos congestivos o infecciosos, el mal uso reiterado de la voz, la obligación socioprofesional de hablar o cantar, el tabaco, el alcohol, ruido, ambientes con polvo y los alimentos y bebidas muy frías.
- Reposar la voz periódicamente: no hablar mucho, no gritar, no hablar deprisa, ni demasiado alto ni demasiado bajo.
- Procurar un ambiente adecuado de humedad y temperatura en las viviendas.
- Procurar una adecuada ventilación en ambientes que contengan partículas en suspensión o gases disueltos.
- Vigilar los acondicionadores de aire. Las temperaturas extremas irritan las vías respiratorias.
- Disminuir y controlar el ruido ambiental.
- Hablar con micrófono si es necesario, sobre todo aquellos profesionales como los profesores que necesitan hablar en público. Hay que procurar no forzar la voz.
- Beber al menos dos litros de agua al día para mejorar el estado de hidratación de las cuerdas vocales y vías respiratorias.
- Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y con cafeína que producen deshidratación.
- Evitar el consumo de tabaco, ya que es un irritante de las vías respiratorias y es factor de riesgo en patologías como el cáncer de laringe.
- Proteger la garganta del frío.
- Evitar hablar en voz alta si se sostiene peso, porque se fuerza la salida del aire de las vías respiratorias.
- No hablar cuando la garganta se reseca o si aparece ronquera. No carraspear.
- Realizar una alimentación equilibrada, con un aporte adecuado de vitamina A.
- Y no olvide que es mejor prevenir. Consultar con el especialista en caso necesario.
El tratamiento de la voz requiere una perspectiva integral buscando el timbre, color y brillo más auténticos en armonía con la totalidad del individuo.
En caso de padecer disfonía es importante consultar con el otorrinolaringólogo y con el logopeda para descubrir la causa y recibir el tratamiento adecuado. En el tratamiento son necesarios:
- Ejercicios de relajación mental.
- Ejercicios respiratorios. Es aconsejable favorecer la respiración abdominal.
- Masajes de relajación, especialmente de la columna cervical.
- Ejercicios de vocalización.
- Tratamiento quirúrgico en algunos casos concretos.
Dra. Dª. Mercedes Sánchez Cózar
Médica. Especialista en foniatría y medicina estética
Puleva Salud
Fecha de creación: 14/10/2003 09:28:35 Última actualización: 19/10/2007 12:03