La rubéola es una enfermedad infecciosa generalmente benigna en niños. En el caso de afectar a una mujer embarazada puede provocar importantes malformaciones en el feto.
La rubéola es una enfermedad infecciosa producida por un virus y caracterizada por la aparición de un erupción cutánea, adenopatías (aumento del tamaño de los ganglios) y fiebre escasa y de corta duración.
Se presenta, generalmente, al final del invierno y principio de la primavera. Desde la vacunación masiva frente a este virus afecta, principalmente, a adultos jóvenes no vacunados.
Se trasmite por contacto directo con el enfermo, desde unos días previos a la aparición de la erupción hasta una semana después. El diagnóstico de sospecha de la rubéola es, fundamentalmente, clínico. La confirmación puede hacerse mediante pruebas de laboratorio (serología).
Tras un periodo de incubación de unos 14 a 21 días se presenta un cuadro catarral leve y una febrícula que suele durar 1 ó 2 días.
Tras esto aparece una erupción cutánea rosada que no pica, que se inicia en la cara y que posteriormente se extiende hacia el resto el cuerpo.
Unos 2 a 3 días después, la erupción va desapareciendo sin dejar descamación. Son muy características las adenopatías (aumento del tamaño de los ganglios linfáticos) detrás de las orejas y en la nuca, que pueden ser dolorosas y, a veces, persisten un mes después de desaparecer la erupción. En un 50% de personas infectadas no aparece ningún síntoma.
La rubéola es una enfermedad benigna. La aparición de complicaciones es muy rara. Las complicaciones más frecuentes son las artritis en dedos, muñecas, codos o rodillas, que suelen tener un buen pronóstico.
Puede aparecer también una trombocitopenia (disminución del número de plaquetas), pero la complicación mas grave es la meningoencefalitis (uno de cada 6.000 casos), que tiene mal pronóstico con una mortalidad del 20% y gran cantidad de secuelas.
El tratamiento de la rubéola es sintomático (antitérmicos si es preciso). Debemos aislar al niño para evitar un posible contagio en personas no inmunizadas, sobre todo, evitar el contacto con mujeres embarazadas.
La mejor medida para prevenir la rubéola es la administración de la vacuna, que se pone en dos dosis junto a la vacuna de la parotiditis y el sarampión (triple vírica), la primera entre los 12 y 15 meses y la segunda entre los 3 y los 6 años, cuando comience la escolarización. La vacuna protege, generalmente, durante toda la vida en 95% de los vacunados.
La infección de una mujer embarazada por el virus de la rubéola puede provocar un aborto o múltiples malformaciones congénitas (cardiacas, oculares, sordera, retraso mental, microcefalia, etc.)
El riesgo de aparición de las malformaciones será mayor cuanto menor sea la edad gestacional. Es muy importante que las mujeres en edad fértil estén inmunizadas frente a la rubéola, por ello sería conveniente antes de planear un embarazo acudir a su ginecólogo para la realización de una analítica (serología) para comprobar si esta protegida frente al virus de la rubéola.
En caso negativo debe vacunarse y no quedar embarazada hasta 3 meses después de la administración de la vacuna.
Dr. D. Luis Miguel Puello Pavés
Médico Pediatra
Granada
Fecha de creación: 06/10/2003 13:03:59 Última actualización: 12/02/2008 10:34
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