El número de ancianos está creciendo por el aumento de la esperanza de vida. El abandono de los que, en otros tiempos, fueron los miembros más repetados de la familia es una forma más de maltrato.
El aumento de la esperanza de vida y el descenso de la mortalidad hacen que en la actualidad la población de la tercera edad esté experimentando un importante crecimiento.
Lógicamente este aumento en la población de ancianos provoca nuevas necesidades, y es la desatención de esas necesidades lo que se interpreta como una forma más de maltrato.
A veces el abandono que padecen los ancianos es tan intenso que se podría calificar de maltrato, ya que en con frecuencia carecen de las atenciones que su situación requiere, se les insulta verbalmente, se les ignora, se les trata como inútiles, se les priva de los cuidados mínimos, etc.
Sin embargo, el maltrato físico no suele darse en esta población, no es muy frecuente. Los casos que se han encontrado de maltrato físico en el anciano suelen suceder con más frecuencia en ambientes muy deteriorados, en los que se dan enfermedades mentales, alcoholismo, necesidades materiales y económicas básicas.
Este es un fenómeno reciente. La vejez ha pasado de ser respetada y admirada por la familia a ser un problema para sus miembros.
Esto puede ser debido al nuevo estilo de vida que impone la sociedad industrializada, es decir, al aumento de la proporción de ancianos en la población total es muy alta, la distancia física que caracteriza a la vida urbana, las nuevas necesidades económicas, las características de la vivienda (viviendas reducidas, con pocas habitaciones), el trabajo fuera de casa de los hijos que hace que en caso de vivir en la misma vivienda permanezcan todo el día solos, etc.
Los problemas más importantes en la vejez son la salud física y mental, problemas económicos, soledad y aislamiento.
Las principales víctimas de abandono son aquellos ancianos que están incapacitados para llevar a cabo actividades de la vida cotidiana como aseo personal, vestirse, alimentarse, moverse, etc. y actividades instrumentales como usar el teléfono, cuidar la casa, lavar ropa, usar los medios de transporte, etc.
Generalmente los responsables del abandono en los mayores son los hijos. La mayoría de las familias manifiestan que no tienen capacidad para ocuparse de sus mayores, incluso cuando quieren.
Muchos hijos viven esta situación con desesperanza e impotencia, ya que son conscientes de las limitaciones que actualmente tienen las familias y de la falta de apoyo existente.
La situación empeora sobre todo cuando el anciano no puede valerse por sí mismo y además hay pocos ingresos en la familia.
En cualquier caso, es importante detectar las situaciones de desamparo y abandono en los ancianos, pero esto resulta difícil, por eso es necesario contar con las personas que trabajan en la asistencia sanitaria y en los centros geriátricos.
Por otro lado, habría que diseñar un plan de intervención que tenga como objetivo la mejora de la pensión, asistencia domiciliaria, asistencia médica, actividades lúdicas, fomentar la actividad física y mental, desarrollar servicios y recursos, tanto para las familias como para los trabajadores y ancianos, etc.
Es necesario también, desarrollar políticas que promuevan la protección social. Por tanto, hay que sensibilizar a los gobernantes, a las propias asociaciones sindicales o asociaciones de pensionistas para que contribuyan a prevenir estas situaciones de abandono y por consiguiente a mejorar la calidad de vida de la población anciana.
Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga escolar. Psicóloga clínica
Universidad de Granada
Fecha de creación: 19/12/2000 18:54:44 Última actualización: 19/10/2007 09:19
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