Beneficios del yogur líquido y otras leches fermentadas
Actualmente el interés en el consumo de alimentos prebióticos, como el yogur y otras leches fermentadas, ha aumentado considerablemente, motivado principalmente por el firme propósito de mantener la salud e incluso prevenir enfermedades.
¿Cuándo tomarlo? Cualquier hora es buena para tomar un vaso de este nutritivo alimento.
Al margen de su contenido nutricional, el yogur y las leches fermentadas son considerados alimentos sanos y funcionales, los llamados alimentos probióticos y, como tales, albergan bacterias vivas en su interior que, ingeridas en las cantidades adecuadas, aportan beneficios adicionales para la salud.
Es importante que estas bacterias se encuentren en cantidades adecuadas, a fin de garantizar que lleguen vivas al colon y en número suficiente para, una vez allí, adherirse a la mucosa intestinal, multiplicarse y así poder ejercer sus efectos.
La legislación establece que el número de bacterias presentes en estos productos no deberá ser inferior a 10 millones de colonias por gramo o mililitro de producto. Dependiendo del número de bacterias vivas que hayan podido sobrevivir al llegar al colon, los efectos beneficiosos serán más o menos apreciados.
En este sentido, numerosas investigaciones han centrado su objetivo en encontrar el tipo de microorganismos que mejor cumplan estas expectativas y, junto a las tradicionales bacterias del yogur, las últimas generaciones de leches fermentadas presentan:
- Bifidobacterias: Bifidobacterium bifidum y Bifidobacterium longum, bacterias que se encuentran de forma natural en el intestino humano y que además modifican el sabor y textura de estos productos haciéndolos más suaves y menos ácidos - Lactobacilos: Lactobacillus acidophilus y Lactobacillus casei inmunitas, que producen sustancias con actividad antimicrobiana.
A grandes rasgos se puede decir que mientras las leches fermentadas con bifidobacterias (Bifidus) contribuyen al mantenimiento de un equilibrio saludable de la flora intestinal y previenen las infecciones por bacterias patógenas, las leches fermentadas con lactobacilos parecen estimular las defensas naturales del organismo.
En la actualidad no existe consenso científico en la afirmación de que los microorganismos del yogur, Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus, junto con algunos presentes en otras leches fermentadas, sean capaces de resistir las condiciones adversas del tracto gastrointestinal, lleguen viables al intestino grueso y, allí, sean lo suficientemente competitivos para colonizarlo y desarrollarse, manteniéndose activos y ejerciendo los efectos beneficiosos que se les atribuye.
Si bien hay un buen número de trabajos científicos que apoyan y validan cómo las bacterias lácticas mencionadas ejercen similares acciones saludables en el organismo, también es cierto que hay estudios que demuestran efectos favorables con un probiótico y con otro no, por lo que es necesaria una mayor investigación en este sentido.
En lo que sí que parecen estar de acuerdo todos los expertos es en afirmar que, para que se puedan manifestar estos efectos beneficiosos, el número de bacterias presentes en el producto debe ser el adecuado y debe haber un consumo regular y prolongado de estos alimentos, siempre en el contexto de una alimentación variada y equilibrada.
- Contribución al correcto equilibrio de la flora intestinal. Los alimentos probióticos respetan el equilibrio de la flora intestinal y aportan microorganismos que producen sustancias de acción bactericida, impidiendo la proliferación de bacterias nocivas para el organismo.
- Mejora de la digestión de la lactosa. La acción de las bacterias lácticas sobre los componentes de la leche provoca una predigestión de muchos de sus componentes, facilitando la disponibilidad y absorción de proteínas, grasas e hidratos de carbono, como la lactosa. Los nutrientes del yogur y de las leches fermentadas se asimilan más fácilmente que los de la leche.
- Mejora del valor nutritivo del alimento. Los prebióticos aportan un beneficio nutricional al contener menos cantidad de lactosa y mayores cantidades de aminoácidos y de ciertas vitaminas (ácido fólico, niacina, tiamina, riboflavina, piridoxina y vitamina K) como resultado de la fermentación. Además, pueden aumentar la absorción de minerales como el calcio.
- Estimulación del sistema inmunitario y aumento general de las defensas. Diversas investigaciones indican que las bacterias lácticas del yogur pueden promover la respuesta inmunitaria, especialmente a través de la estimulación de los linfocitos B, encargados de la defensa del organismo, y el aumento de la actividad bactericida natural.
Los probióticos, además, compiten y frenan el desarrollo de bacterias patógenas, y refuerzan la acción del intestino como barrera, con lo que evitan que los microorganismos perjudiciales puedan pasar a la sangre.
- Prevención y tratamiento de las diarreas e infecciones intestinales. Estos productos son muy eficaces en la prevención y tratamiento de diarreas infantiles, diarrea del viajero, la asociada al consumo de antibióticos o la causada por intolerancia a la lactosa.
- Combatir el estreñimiento y disminuir el tiempo de tránsito intestinal. En especial las leches fermentadas con bifidobacterias que, dependiendo de la dosis, estimulan la motilidad intestinal reduciendo el tiempo de tránsito intestinal, lo que es beneficioso para las personas con estreñimiento.
- Ayuda en la prevención del cáncer. Diversos estudios epidemiológicos parecen demostrar la existencia de una relación inversa entre el riesgo de aparición de diversos tipos de cáncer y el consumo de dietas que incluyan alimentos probióticos. Parecen estimular del sistema inmune, activar las células encargadas de destruir las células tumorales y eliminar posibles futuros cancerígenos.
- Reducción de los niveles altos de colesterol plasmático. Se estudia la posibilidad de que estos alimentos sean capaces de utilizar parte del colesterol presente en el espacio intestinal y evitar su paso a la sangre. Sin embargo, los ensayos clínicos realizados hasta el momento no permiten afirmar con rotundidad su posible efecto hipocolesterolemiante, ya que se han utilizado dosis "irreales" de yogur (> 2 litros al día), por lo que es necesario profundizar en su estudio.
- Prevención de enfermedades alérgicas. Un estudio ha demostrado que la ingesta de probióticos (Lactobacillus rhamnosus, en concreto) durante los primeros meses de vida, parece reducir significativamente el riesgo de desarrollar eczemas cutáneos. El empleo de estos productos podría ejercer acciones saludables sobre procesos con un origen tan complejos como las enfermedades alérgicas.
Dra. Dª. Ana Haro García
Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos
Universidad de Granada
Fecha de creación: 23/08/2004 11:47:10 Última actualización: 19/10/2007 13:00
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