Muchas personas sienten miedo a hablar en público, lo que les genera gran ansiedad. Sin embargo, todos podemos mejorar la capacidad para hablar en público. Para lograrlo es fundamental prepararnos adecuadamente y conocer a fondo el tema. Captar el interés del público y hablar con eficacia hará que la comunicación resulte más efectiva.
Falta de experiencia. Suele ser la causa principal de ese miedo a hablar en público.
Las personas que tienen este miedo, sienten temor a las críticas, a ser observados por la gente, a olvidar lo que van a decir, o la reacción de aquellos que le están escuchando. En definitiva, es un temor a no controlar la situación y a no tener éxito o fracasar en sus intervenciones.
Este miedo a hablar en público se acentúa durante los momentos previos a una intervención, generando una gran ansiedad que puede ser en muchas ocasiones la causa del fracaso. En esos momentos, normalmente sentimos que la voz nos tiembla, que las palmas de las manos nos sudan o que el latido del corazón se acelera.
La causa principal de éste miedo es la falta de experiencia. Pero si es exagerado puede surgir como consecuencia de una falta de preparación o por no conocer lo suficientemente el tema. Se ocasiona así una gran inseguridad, además de una gran preocupación y angustia por las preguntas que puedan realizarnos.
Por otro lado, si el miedo no es exagerado también se puede convertir en nuestro aliado, ya que nos pone alerta sobre algo que no dominamos del todo y nos hacer ser más prudentes. Contribuye de esta forma a prepararnos mejor y a no confiarnos. Por eso, es importante reconocerlo y aceptarlo para prepararse adecuadamente y no permitir que nos supere y sea la causa de un fracaso.
Todos podemos mejorar la capacidad para hablar en público y resolver airosamente los imprevistos que puedan surgir. Veamos a continuación una serie de sugerencias que pueden ayudarnos:
- Lo más importante es saber muy bien de qué se está hablando y qué es lo que queremos transmitir a los oyentes. Para ello, es fundamental tener un conocimiento a fondo del tema que se va a tratar y concretar las ideas que queremos transmitir.
- Practicar y ensayar lo que vamos a decir nos dará confianza y fluidez. Debemos ensayarlo para tomarlo como referencia y si es necesario tomar algunas notas sobre los conceptos principales de nuestro discurso, pero nunca debemos aprenderlo de memoria, ya que perdería espontaneidad y correríamos el riesgo de olvidar alguna frase y no saber continuar.
- Saber lo que va a durar, cómo es la sala y cómo será el público que asistirá a nuestra charla, nos ayudará a tener un mayor dominio de la situación y una mayor seguridad. De esta forma, podremos adaptar el discurso a cada circunstancia, ajustándolo al tiempo del que disponemos y utilizando un lenguaje apropiado según el tipo de oyentes.
- También, debemos preparar las posibles preguntas que puedan realizarnos, así podremos responder con mayor eficacia y rapidez. Sobre todo, hemos de preparar aquellas que por su dificultad puedan ponernos en una situación más complicada. No debemos confiarnos y pensar que no nos van a plantear cuestiones difíciles.
El principal objetivo de una persona que habla en público es transmitir información. Para ello es necesario captar el interés y la atención de los oyentes, siendo muy importante no sólo el contenido del mensaje sino también la forma de decirlo.
La forma de expresarnos debe variar en función del público que asista, utilizando un lenguaje adecuado para cada público. No es lo mismo dirigirse a universitarios que a vendedores ambulantes. Hemos de adaptar el tema de manera diferente según los asistentes.
Para atraer la atención del público, es aconsejable empezar con lo que más le preocupa, así lograremos despertar su interés desde el principio. También, debemos utilizar al principio frases ingeniosas o el humor, para tener un primer contacto más cercano y crear un ambiente más relajado.
A lo largo de la intervención, es importante mostrar entusiasmo sobre lo que estamos hablando y cambiar de vez en cuando el tono de la voz y el ritmo del discurso, para lograr de esta forma que sea más dinámico y ameno. También, utilizaremos pausas, pues éstas son muy eficaces y crean interés y suspense.
Al final del discurso, es importante recordar brevemente los aspectos más importantes de nuestra intervención y aclarar las posibles dudas. Las últimas frases que utilicemos deben ir en la misma línea en la que ha ido todo el discurso, así por ejemplo, si nuestra intervención ha sido apasionado debemos terminar con fuerza y energía.
Hablar con eficacia es hacer entender el mensaje, convencer y transmitir. Es hacer que el oyente en cada momento sepa de lo que se está hablando y que nos vea informados sobre lo que decimos, por lo tanto es fundamental transmitir confianza y seguridad.
Mirar al público de frente, hablar fuerte y con claridad, evitar tics nerviosos o coletillas, son características que demuestran confianza. Si además introducimos anécdotas o experiencias personales, utilizamos un lenguaje comprensible y conseguimos la participación del público, lograremos una comunicación eficaz, es decir, conseguiremos que los oyentes recuerden la información que queríamos transmitir.
Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar
Centro de Psicología Alarcón. Granada.
Fecha de creación: 06/10/2004 18:00:30 Última actualización: 19/10/2007 13:04