Lo primero que tienen que tener en cuenta los padres es que el entorno familiar es muy importante para el desarrollo intelectual y afectivo del niño.Los padres no deben olvidar que ante todo son padres, y aunque en ocasiones las capacidades intelectuales de los niños sobrepasen las de los padres, esto no debe afectar en ningún momento a las actuaciones de los padres como tales ni a la autoridad de estos.
Los padres deben hacerles valorar a los hijos la importancia de ser responsables, de integrarse socialmente, respetar y aceptar a los demás... De esta forma se evita que puedan aparecer ciertos sentimientos de superioridad, que con el tiempo lo único que consiguen es fomentar el individualismo y la falta de adaptación.
Es importante que los padres supervisen y dirijan el tiempo que los niños pasan fuera del colegio: planificar actividades, fomentar las relaciones, supervisar los programas de televisión, ayudarle a satisfacer sus curiosidades, orientarle en las lecturas, etc.
Planificar el tiempo de descanso y ocio: fomentar las relaciones con los amigos, juegos y actividades propias de su edad.
No olvidar que es fundamental cuidar la parte afectiva, emocional y social del niño. Se han encontrado muchos casos de niños superdotados con problemas emocionales y sociales.
Actuar en colaboración con los profesores y profesionales del colegio. Se aconseja que haya una coordinación e intercambio de información para trabajar al unísono.
Tener siempre presente que el niño no es un adulto, es un niño y como tal hay que tratarle. Como todos los niños necesitan también del refuerzo y que se le reconozcan los logros, tanto académicos como sociales.
No olvidar que es posible que haya áreas en las que no destaque, e incluso en las que estén por debajo de la media, por ejemplo en deportes, aptitudes artísticas, etc. Esto no debe preocupar a los padres, es algo que es normal que ocurra.
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Dª. Trinidad Aparicio Pérez
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Psicóloga escolar y Psicóloga clínica
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Universidad de Granada
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