Distintos estudios sobre comportamiento infantil sugieren que la interacción de los niños con animales domésticos produce beneficios emocionales y físicos. La supervisión de los padres en la elección y cuidados de la mascota son imprescindibles para que la relación de los niños con los animales sea una experiencia positiva para toda la familia.
Elección adecuada. Que se ajuste a la familia y al medio, se cuide fácil y no sea agresivo
Un niño que aprende a cuidar de un animal y a tratarlo con cariño y con paciencia adquiere un comportamiento que puede ser útil para relacionarse con las personas. Para que la convivencia con una mascota sea un éxito es fundamental que la elección sea la adecuada.
El animal adecuado es aquel que se ajusta al tipo de familia, a la casa donde se desarrolla la vida del niño y al estilo de vida que tiene esa familia. La elección no será la misma si la familia vive en la ciudad o en el campo, o si la familia es de pocos miembros o muy numerosa; también influirá el tamaño de la vivienda.
Nunca se elegirá un animal agresivo o potencialmente peligroso. Debemos evitar también los animales exóticos ya que pueden ser difíciles de cuidar adecuadamente.
Lo más adecuado es optar por un animal doméstico que sea común en el entorno de la familia, cuyo comportamiento sea, razonablemente, previsible y su cuidado sea sencillo.
Debemos implicar a los niños en el cuidado de las mascotas. Los niños pequeños deben estar acompañados por un adulto cuando estén cerca de los animales, ya que pueden hacerles daño y provocar una reacción de defensa en los mismos. Por ello, los niños pequeños colaborarán en los cuidados pero no los asumirán solos.
Los niños mayores asumirán mayor responsabilidad en el cuidado de las mascotas en función de su madurez. A partir de los 1012 años el niño es capaz de cuidar al animal con cierta autonomía.
El poseer una mascota puede contribuir a aumentar la autoestima y autoconfianza del niño. Los niños que tienen mascotas suelen ser más populares entre sus compañeros. Puede también ayudar a desarrollar la comunicación no verbal. Ellos adquieren habilidades para cuidar a las personas y tienen una actitud más responsable y compasiva.
Las mascotas pueden ser una lección acerca de la vida, el niño puede vivir con cercanía la reproducción, el nacimiento, el crecimiento, las enfermedades y la muerte del animal. También enseñan al niño a respetar a otros seres vivos.
Las mascotas pueden contribuir también a estimular la actividad física y el contacto con la naturaleza. La relación con la mascota puede potenciar el aprendizaje de valores como el afecto y la lealtad.
Con las mascotas siempre existe el riesgo de un mordisco o un arañazo.
Las mordeduras son importantes tanto por la herida que pueden hacer como por la infección de la misma. Las bacterias que las mascotas tienen en su boca son virulentas y pueden producir infecciones muy importantes en el niño.
Los arañazos de los gatos pueden provocar la llamada "Enfermedad por arañazo de gato", con fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos cercanos.
Es importante consultar con el pediatra en el caso de que se produzcan mordeduras o arañazos de las mascotas.
Otro gran problema que pueden provocar las mascotas son los cuadros alérgicos.
Los niños alérgicos al pelo de los animales pueden desarrollar asma y rinoconjuntivitis por el contacto con las mascotas, especialmente perros y gatos.