La diarrea es un síntoma frecuente que generalmente no necesita ningún tratamiento. Vigilar la hidratación y una dieta blanda suelen bastar para que remita. En otras ocasiones es necesario acudir a un especialista.
Niños y ancianos. Hay que vigilar su hidratación de modo especial.
La diarrea no es en sí una enfermedad sino un síntoma que se caracteriza por un aumento de la cantidad, fluidez o frecuencia de las deposiciones.
Esto provoca una disminución de la absorción de agua, nutrientes y electrolitos en el intestino, que se pierden con las heces, lo cual da lugar a una serie de síntomas como dolor abdominal característico (espasmos o retortijones), nauseas, vómitos, debilidad, escalofríos, fiebre, pérdida de apetito o sensación de malestar.
La diarrea suele ser un proceso agudo y autolimitado, es decir, dura de uno a tres días y cura solo, con o sin tratamiento.
Otras veces es un proceso crónico, se prolonga varios días o aparece con una periodicidad frecuente. Esta situación a veces es el síntoma un trastorno más serio.
Cuando sucede en niños, ancianos y enfermos es especialmente importante vigilar que estén bien hidratados.
Hay muchas causas de diarrea y, generalmente, provocan a la vez cuadros de gastroenteritis.
La más frecuente es debida a la ingestión de algún alimento en mal estado o aguas contaminadas (diarrea del viajero) y los causantes son tóxicos, bacterias (estafilococo, escherichia coli, salmonella, shigella, etc.) o parásitos. También puede originarse con infecciones por virus.
Puede deberse también a medicamentos (entre ellos los antibioticos que alteran la flora intestinal), enfermedades crónicas que dificultan la absorción de los alimentos (celiaquía, enfermedad de Crohn, fibrosis quística, etc.), cirugía abdominal, estrés, etc.
El tratamiento de la diarrea como síntoma será igual al de la gastroenteritis. Además, habrá que detectar la causa y, según ésta, se podrá añadir el tratamiento más adecuado en cada caso.
El tratamiento consiste fundamentalmente en mantener una adecuada hidratación bebiendo abundantes líquidos y reponer los electrolitos que se pierden con las heces y con los vómitos que a veces acompañan a la diarrea.
Estos líquidos deben ser:
- Agua: en casos leves, ya que el agua no repone por sí sola la pérdida de electrolitos
- Zumos
- Limonada alcalina: 1 litro de agua hervida que dejaremos enfriar, 1 vaso de zumo de limón, 4 cucharadas de azúcar, 3/4 de una cuchara pequeña de sal, 1 cuchara pequeña de bicarbonato. Además de líquidos, aportan electrolitos (sales y minerales) y deben tomarse a temperatura ambiente y a pequeños sorbos. Se debe tomar al menos un litro al día.
Al cabo de 24 horas o antes si se tolera, se pueden tomar alimentos de los permitidos en las llamadas dietas blandas, es decir, arroz en blanco, pan tostado, manzana al horno, etc. Se debe evitar en estas primeras horas la leche, las bebidas con cafeína y alcohol y las muy frías o muy calientes, las frutas (si se pueden tomar plátanos maduros) y verduras crudas, los condimentos, los fritos. El reposo también ayuda.
Para restablecer el equilibrio de la flora bacteriana intestinal es recomendable tomar cápsulas con lactobacillus acidophilus, un probiótico o bacteria saludable, que también podemos encontrar en el yogurt.
En general se deben evitar los antidiarreicos, ya que la diarrea al igual que el vómito, es un acto de defensa del organismo que trata de liberarse del alimento, tóxico, bacteria, parásito o virus que lo está perjudicando, y con el antidiarreico impediríamos su eliminación.
En caso de diarreas o gastroenteritis graves por infecciones bacterianas se pueden recomendar antibióticos o antiparasitarios si la causa es un parásito.
En los adultos, las diarreas comunes se resuelven sin mayores complicaciones, pero los bebés, los niños menores de tres años y los ancianos son más sensibles a la pérdida de agua y electrolitos y pueden presentarse complicaciones, sobre todo en situaciones prolongadas.
En estos casos puede producirse una deshidratación que si es grave se acompaña con alteración del ritmo cardiaco e incluso muerte. Por ello en estos pacientes de riesgo es fundamental evitar la deshidratación antes de que aparezca vigilando que se orinen con frecuencia (controlar que se producen idas frecuentes al baño o pañales mojados).
Se debe consultar al médico siempre que estemos ante una de las siguientes situaciones:
- Cuando la diarrea dura más de 4 días en los adultos o dos en los niños o en el momento que aparezcan de vómitos en los bebés o en los niños.
- Cuando las heces sean negras, con sangre, moco o pus.
- Cuando se presente fiebre por encima de los 38ºC.
- Cuando las heces tengan apariencia espumosa o aceitosa.
- Cuando el organismo no toleren los líquidos que se ingieren y se vomiten.
- Cuando aparezcan signos de deshidratación (piel seca, vértigo, mareo, boca pastosa por disminución de la saliva, disminución de la producción de orina). En los niños pequeños, ancianos y enfermos es difícil identificar la sed, por lo que habrá que estar atento a estos signos de deshidratación generales y además en los bebés se puede observar falta de lágrimas y fontanelas hundidas.
- Cuando persista el dolor abdominal.
- Cuando ocurra en pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, ulceras gástricas o duodenales, enfermedad cardiaca.
Puleva Salud
Fecha de creación: 29/03/2005 11:36:47 Última actualización: 30/10/2008 15:29