Las hernias son un problema que padece gran número de personas hoy en día. Debido a sus diferentes tipologías las formas de enfrentarse a ellas varían en gran medida. Existen muchas dudas sobre qué son realmente, cuáles son los tipos que existen, de qué forma se provocan, cuales son sus síntomas para detectarlas, y los distintos tratamientos que hay para combatirlas.
Tipos. En la imagen, una hernia inguinal, una de las más frecuentes.
Dentro de todos los tipos que existen las más frecuentes son:
- Inguinales: Que se basan en la salida del contenido de la cavidad intestinal, que puede ser grasa, asa intestinal o incluso el colon, a través de un conducto al que no le corresponde esta función. Este conducto suele ser el anillo inguinal.
En este caso, se puede diferenciar entre la hernia inguino-escrotal, que se da en hombres; y la hernia inguino-femoral, típica de las mujeres. En el caso de la primera, el contenido sale por el escroto y en la segunda, sale por la parte interior de la pierna o parte baja de la pelvis. A su vez, también se pueden encontrar hernias umbilicales, que aparecen cuando el contenido intestinal se va alrededor del estómago.
- Discales: Se trata de la salida del disco intervertebral fuera de su espacio normal. Si la salida se produce hacia delante, no pasa nada porque no presiona ninguna parte importante. Pero si la salida aparece en la cara posterior, es decir, hacia el canal medular, puede provocar una compresión en las raíces o en la propia médula.
Las localizaciones más frecuentes son lumbares, y producen lumbalgias agudas, crónicas y lumbociáticas, que son las que se dan cuando la salida de este disco presiona en las raíces del nervio. Las hernias cervicales son también frecuentes y son las que dan lugar a una compresión en la médula cervical.
- Hiato: Se definen como el pasaje de una porción del estómago o de las vísceras abdominales al tórax a través de un orificio del diafragma. Se dan casi siempre en gente adulta, y son debidas a un déficit anatómico de las fijaciones posteriores de la unión cardioesofágica.
Al mismo tiempo, se pueden encontrar otras muchas clases de hernias menos frecuentes, como las cerebrales, abdominales...
Exceso. Los grandes esfuerzos al realizar ejercicio físico pueden causar hernias.
Hay hernias que tienen un origen espontáneo, pero la mayoría dependen de distintos tipos de hábitos de vida, como por ejemplo, por obesidad, por malas posturas al sentarse y al levantarse del suelo, por coger grandes pesos o hacer demasiados esfuerzos al realizar ejercicio físico.
- Las hernias inguinales pueden ser provocadas por obesidad o por esfuerzos mecánicos.
- Las hernias de hiato se producen mayoritariamente por exceso de peso, por malos hábitos en la alimentación o vida sedentaria.
- Las hernias discales se deben al envejecimiento y/o a microtraumatismos en las zonas, debidos a grandes esfuerzos en la columna cervical o lumbar.
Al mismo tiempo no hay que olvidar que siempre hay personas con cierta predisposición a padecer algún tipo de hernia, por tener los tejidos más laxos, es decir, sus membranas dejan pasar con más facilidad las vísceras de su organismo.
Dolor. Algunas hernias, como las discales, producen dolores de tipo neurológico.
Los síntomas que pueden padecer los pacientes dependen del grado de la salida del contenido fuera de su sitio o por la afectación del órgano que sale.
- Las hernias de hiato producen en las personas que las padecen una sensación de reflujo y acidez después de comer, estado de plenitud o dificultad al tragar.
- Las hernias inguinales dan al paciente sensación de quemazón en la parte baja, les producen molestias, o en algunos casos incluso se puede llegar a palpar algún bulto.
- Las hernias discales provocan una compresión de la médula del paciente, o en algunos casos producen síntomas neurológicos. Si se trata de la zona cervical, dan lugar a alteraciones de sensibilidad en los brazos, pérdida de fuerza o dolor. Si es en la parte lumbar, los síntomas son de ciática, de dolor en los glúteos o en las piernas.
Dependiendo de la sintomatología se pueden realizar distintos tratamientos. En los casos de menor grado de afectación, las pautas que da el médico son casi naturales y están más ligadas a consejos sobre los hábitos de vida. Existen distintos métodos dependiendo a la hernia a la que se enfrentan.
- Las hernias de hiato se suelen combatir recomendando al paciente dormir con cama incorporada. Asimismo se deben evitar alimentos que dilatan el hiato como el chocolate, el café, la comida picante o bebidas con gases. En estos casos se suele dar al paciente tratamientos antiácidos.
- Las hernias inguinales se combaten recomendando no hacer esfuerzos, o llevar algún tipo de braguero o faja que presione la zona afectada para no dejar que se salga el contenido.
Otras medidas que pueden recomendar los médicos es tomar vitamina B, que no permite la afectación de los nervios. Con todo ello en algunos casos es conveniente a su vez seguir un tratamiento de fisioterapia o postural.
En los casos más graves, el médico tiene que recurrir a una intervención quirúrgica, que puede ser con cirugía abierta o cerrada.
En los casos en que se debe utilizar intervención quirúrgica para calmar la hernia de hiato, el mecanismo es no abierto, es decir, se utilizan otros métodos como la laparoscópica. Ésta es una cirugía transperitoneal con instrumentos apropiados realizada bajo control visual, sin apertura quirúrgica de la pared abdominal ni del peritoneo. Requiere no obstante anestesia general.
- En las hernias discales se suelen utilizar métodos de nucleosis, es decir, se utilizan ozono o alcohol, para desecar la hernia y hacerla desaparecer.
Pero cuando las hernias son muy grandes o los métodos anteriores han fallado se tiene que recurrir a la cirugía abierta, en la que el médico ya tiene que abrir y tocar desde dentro la zona dañada para reconstruirla.
Europa Press
Con información facilitada por el Dr. Fernando Ibáñéz Carrillo
Centro Radiológico Menorca (Madrid)
Fecha de creación: 04/11/2005 12:00:06 Última actualización: 30/10/2008 15:29
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