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Niños desordenados
Los padres no podemos aceptar como algo normal y natural que el cuarto de nuestros hijos esté desordenado. En tal caso, no podremos corregirlos ni poner los medios suficientes para que el orden sea un hábito en ellos. Es fundamental que los niños entiendan por qué deben ser ordenados y qué deben hacer para conseguirlo.

1. Nuestra actitud ante el desorden 
2. ¿Por qué deben ser ordenados? 
3. Cómo hacer para que sean más ordenados 
 
  1. Nuestra actitud ante el desorden
 
Un hábito deseable. Desde pequeños debemos enseñarles a ordenar sus cosas.
A menudo nos quejamos del desorden de la habitación de nuestros hijos o de que van dejando sus cosas por cualquier lugar de la casa. Pero suele ocurrir también que no nos detenemos a explicarles cómo deseamos que esté su cuarto. Nos limitamos a decir: "este cuarto es un desastre", "parece una leonera" o sencillamente le mandamos que lo ordenen, sin explicarles cómo deben hacerlo y por qué.

Hemos de tener en cuenta que hay niños que por naturaleza son muy desordenados y no les importa vivir con el desorden. Pero a pesar de ello y aunque no logremos una perfección en este sentido, si desde muy pequeños les vamos enseñando y orientando, podemos corregirles en gran medida esta conducta desordenada y hacer del orden un hábito para ellos.

Debemos tener paciencia y ser perseverantes ante el desorden de nuestros hijos. Si observamos que al principio no avanzan en este objetivo, no debemos desistir. Poco a poco y con tiempo, iremos obteniendo logros.

No podemos agobiarlos buscando resultados inmediatos ni estar constantemente regañándoles para que ordenen. Es un proceso lento que irán aprendiendo gradualmente. Es conveniente ser realistas y no exigir un cambio radical en un periodo corto de tiempo.


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  2. ¿Por qué deben ser ordenados?
 
Los padres debemos conversar con nuestros hijos y explicarles la importancia de ser ordenados, tanto en el ámbito social, personal, familiar como en el profesional. Tienen que entender que sus actitudes no sólo afectan a ellos, sino también a quienes conviven con ellos o forman parte de su vida.

Es importante enseñarles el sentido de la responsabilidad y el esfuerzo por superar este defecto. Podemos mostrarles con ejemplos, como su desorden puede afectar a otras personas. Así, por ejemplo, si ellos no recuerdan dónde ha colocado el mando de la televisión, nosotros no podremos cambiar de canal hasta que lo encuentren. O si no recuerda dónde dejó la noche anterior su mochila, él y sus hermanos llegarán tarde al colegio porque han perdido tiempo buscándola.

El desorden dificulta cualquier tarea y es necesario más tiempo para realizarla. Los niños desordenados no saben, por ejemplo, cómo organizarse para estudiar ni cómo empezar a ordenar su cuarto, no encuentran nada en él y cuando necesitan algo, no recuerdan dónde lo han dejado.

Deben saber que con el orden se gana espacio y tiempo. Cuando cada cosa está colocada en su sitio, es fácil encontrarla y si los más pequeños tienen bien colocados sus juguetes, en su cuarto habrá más espacio para jugar y encontrarán con facilidad el juguete que desean. Tienen que comprender que ser ordenados supone un gran beneficio para ellos.

Muchas veces pensamos que nos falta tiempo para hacer todo aquello que deseamos o tenemos que hacer, y realmente no nos falta tiempo sino orden.


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  3. Cómo hacer para que sean más ordenados
 
Orden. Tener un sitio para cada cosa y que sea accesible al niño.
Desde que son muy pequeños, debemos lograr que el niño entienda que cada uno tiene que responsabilizarse de sus cosas en casa, saber cuidarlas y colocarlas en su sitio. Podemos fijar unas pautas de comportamiento que han de cumplir, entre las que sugerimos las siguientes:

- Cada cosa en su sitio.

Hay que destinar sitios y espacios para sus cosas. Todo tiene que tener un lugar concreto donde colocarlo. Para ello, nosotros podemos idear un sistema que le facilite su colocación.

Es recomendable tener un sitio para cada tipo de cosas y colocarlas en estantes o cajas diferentes. Podemos distinguirlas según el color de la caja o en cajas transparentes para que les sea más fácil encontrar lo que buscan.

Debemos hacer una clasificación según categorías y colocar los juguetes, los juegos de mesa, los puzzles, el material de deporte, el material escolar, etc., en cajas diferentes. Con respecto a los juguetes en general, sería conveniente hacer más clasificaciones según la cantidad y los diferentes juguetes que tenga.

- Colocar las cosas en lugares accesibles.

Tenemos que facilitarle todo lo posible la posibilidad de coger y guardar sus cosas sin nuestra ayuda. Para ello, es necesario colocarlas en lugares de fácil acceso para ellos, situando las estanterías, las perchas y las cajas de sus juguetes según su altura o bien, facilitarles un taburete estable en el que pueda subirse para coger y guardar sus cosas.

- Desde muy pequeño el niño debe adquirir la costumbre de recoger sus juguetes cuando haya terminado de jugar.

Al principio, es necesario que los padres estén con él y guarden juntos los juguetes, enseñándoles como hacerlo y mostrándoles que recoger todo lo que han sacado forma parte del juego.

De igual forma cuando se van haciendo mayores la ropa o cualquier pertenencia de ellos, debe estar guardada y correctamente colocada.

- Evitar acumular cosas innecesarias o inservibles.

Cuando sus juguetes se estropeen y ya no sirven deberá deshacerse de ellos.

- Procurar ser claros y precisos cuando queremos que ordene y limpie.

Es más positivo utilizar frases en las que se concrete lo que esperamos que haga: "guarda los juguetes en sus cajas" o "cuelga la ropa en el armario"; y ser firmes en nuestra forma de pedírselo, no dando lugar a que nos diga "luego lo hago" o "espera un poco".

- Incentivar el orden.

La mejor manera de incentivar el orden es utilizando elogios y reforzando comportamientos positivos. Cuando el niño lo deje todo perfectamente ordenado o si observamos que ha realizado un gran esfuerzo, debemos hacerle saber lo felices que nos sentimos por ello.

Dª. Trinidad Aparicio Pérez

Psicóloga clínica. Psicóloga escolar

Centro de Psicología Alarcón. Granada.


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 Fecha de creación: 05/12/2006 13:42:26  
 Última actualización: 28/10/2008 14:44


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