Se trata de un ácido graso poliinsaturado de cadena larga, que pertenece a la familia de los omega-3. En este artículo puedes conocer los beneficios que supone para la salud.
Se trata de un ácido graso poliinsaturado de cadena larga, que pertenece a la familia de los OMEGA-3.
Los ácidos grasos OMEGA-3 están presentes, de forma natural, en alimentos como el pescado azul (atún, caballa, sardinas...) y desempeñan funciones importantes en los seres humanos, relacionadas con la prevención de enfermedades cardiovasculares, entre otras.
El OMEGA-3 DHA se puede encontrar en las membranas de las uniones entre las neuronas (células cerebrales) y en las células (fotorreceptores), que se encuentran en el ojo y son responsables de la visión.
Los alimentos infantiles que incluyen ácidos grasos OMEGA-3 DHA en proporciones similares a las de la leche materna se han relacionado positivamente con el crecimiento en distintos estudios (Carlson et al., 2000). Éstos apuntan que los ácidos grasos OMEGA-3 DHA pueden ser uno de los factores que lo promueven durante la infancia.
Para valorar el desarrollo neurológico, los estudios científicos (Agostoni et al., 1997) han comparado dos grupos de niños: uno, cuya dieta era rica en ácidos grasos OMEGA-3 y, en particular en DHA, y otro, cuya dieta era pobre en estos ácidos grasos. Se observó que el primer grupo obtenía mejores resultados, tanto a corto como a largo plazo.
De estos resultados se puede sugerir que la presencia de DHA en la dieta puede contribuir al desarrollo del sistema nervioso central y, por lo tanto, de todos aquellos factores, tanto cognitivos como del comportamiento, relacionados con él.
También se ha estudiado la relación de los ácidos grasos Omega 3 DHA con problemas como el déficit de atención y la hiperactividad (Sinn et al., 2007), en los que se constataron valores bajos de DHA en la sangre. Estudios recientes sugieren que una alimentación con un suplemento de este ácido graso podría mejorar los síntomas en seis meses.
El DHA influye en el desarrollo de las células presentes en la retina, por lo que tiene un papel muy importante en el desarrollo de la agudeza visual (Sangiovanni et al., 2000, Simmer, 2000), aunque no se ha demostrado en enfermedades relacionadas con la refracción. Una dieta rica en OMEGA-3 DHA parece afectar de forma positiva a la agudeza visual, influyendo fundamentalmente en la velocidad de desarrollo.
Todos los estudios parecen demostrar la importancia de incluir el ácido graso OMEGA-3 DHA en la dieta de los niños y, cuanto antes se haga, mejor. Según indican los ensayos clínicos, puede influir positivamente en el desarrollo del sistema nervioso central, y, por lo tanto, en su capacidad de aprendizaje, desarrollo cognitivo y mejora de la agudeza visual, aunque serán necesarios más estudios que confirmen estos hallazgos.
Puleva Salud
Fecha de creación: 04/05/2007 10:53:32 Última actualización: 22/10/2008 09:48
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