La mamografía se ha generalizado como método más fiable para detectar el cáncer de mama y otras patologías que afectan a los senos de la mujer. Los expertos inciden en la importancia de realizarse esta prueba con el fin de evitar posibles tumores o de detectarlos a tiempo. Sin embargo, la mamografía no está recomendada para todas las edades ni en todos los casos.
La mamografía es una técnica de radiografía que se utiliza para explorar la glándula mamaria. La prueba se realiza mediante un aparato llamado mamógrafo, el cual emite rayos X. Éstos aprecian contrastes distintos de densidad de los tejidos que se plasman en una placa radioeléctrica, que es interpretada posteriormente por un radiólogo.
Mamografía. Es capaz de detectar nódulos o masas que no son palpables.
La mamografía de exploración o screening es utilizada para realizar chequeos en mujeres sin síntomas, con el objetivo de buscar signos precoces de cáncer de mama. Por otro lado, las mamografías diagnósticas se realizan para confirmar o descartar alguna posible lesión en el pecho.
La mamografía es capaz de detectar nódulos o masas que no son palpables, ya sea porque están muy profundos o porque son muy pequeños. Por esto, la prueba está especialmente indicada para mujeres en edad de riesgo de sufrir cáncer de mama, entre cincuenta y sesenta y nueve años. Ésta puede ayudar a diagnosticar el cáncer en sus fases tempranas, lo que conlleva que el tratamiento a seguir sea menos mutilante y que se aumente la supervivencia de la mujer.
En este sentido, el porcentaje de curación de los tumores de mama detectados en su etapa inicial se sitúa en torno al 90 por ciento, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) aportados en 2005. Además, en el intervalo de edad de riesgo, la mamografía se asocia con una reducción de la mortalidad por cáncer de mama de hasta un 30 por ciento.
Cuando la paciente entra en la consulta, el técnico le pide que se desnude de cintura para arriba y que se ponga frente al mamógrafo. Dicho técnico coloca el seno sobre una base, lo estira y lo presiona, de manera que éste quede lo más plano posible para conseguir una mejor calidad de imagen. Se realizan dos proyecciones de cada pecho: una desde arriba (cráneo-caudal) y otra del exterior al interior (lateral). Cuando se trata de una mamografía de diagnóstico, se toman más imágenes para obtener un resultado más completo.
En el caso de que la paciente tenga implantes de silicona, el procedimiento de la mamografía no varía. Sin embargo, el médico y el técnico tienen que saber que la mujer lleva implantes y cómo están colocados (delante o detrás del músculo), puesto que la interpretación radiológica de la imagen puede cambiar sensiblemente.
Asimismo, la paciente debe informar al médico si está embarazada o amamantando en el momento de realizarse la prueba.
La mamografía es una prueba muy sencilla que no reviste ningún riesgo ni molestia para la paciente, salvo un leve dolor al presionar el pecho. La mujer no debe seguir ningún tipo de cuidado especial antes de someterse a ella, aunque se recomienda no realizar la mamografía en los días de la menstruación, ya que la estructura de la mama sufre modificaciones durante la regla. En todo caso, sí es positivo realizarse la prueba (y la exploración o autoexploración clínica) en la misma fecha del ciclo, aunque a efectos prácticos sea difícil hacer coincidir las citas médicas.
Por otra parte, algunos expertos desaconsejan el uso de desodorantes, cremas y lociones en la zona del pecho o la axila para evitar que se oscurezca la imagen de la mamografía. Sin embargo, al contrario de lo que se pueda pensar, utilizarlos en el día de la mamografía no está contraindicado.
50 años. Desde esta edad las mujeres sanas deberían realizarse una mamografía cada dos años.
A partir de los cincuenta años, las mujeres sanas deberían realizarse una mamografía cada dos años. Instituciones para la lucha contra el cáncer de varios países aconsejan hacerse esta prueba cada dos años de los cuarenta hasta los cuarenta y nueve, pero, a pesar de que en torno al 20 por ciento de los tumores aparecen en esta edad o antes, lo cierto es que todavía no están claros los beneficios de la mamografía a edades tan tempranas.
El problema de practicar una mamografía en mujeres jóvenes es que el radiólogo no va a interpretar la imagen correctamente, ya que sus mamas son más densas y dificultan ver todos los tejidos con claridad. Esto puede conducir a falsos positivos y falsos negativos y, por consiguiente, a realizar biopsias y otro tipo de exploraciones más serias de forma innecesaria.
En España, las Comunidades Autónomas han apostado por los cincuenta años como la edad de inicio de sus programas de cribado, excepto Navarra y Valencia, pioneras en esta iniciativa y que establecieron la edad en cuarenta y cinco. Además, en los últimos tiempos los expertos apuestan por alargar estos programas más allá de los sesenta y nueve años, edad que cierra el intervalo de riesgo de sufrir cáncer de mama.
En el caso de mujeres con alguna patología mamaria, es el médico quien debe decidir cada cuánto tiempo se repite la mamografía. El especialista debe explorar el seno y conocer qué alcance tiene la lesión a partir de sus características y de cómo responde la paciente a la palpación. Asimismo, debe tener en cuenta la edad de la paciente y su historia clínica.
Los factores de riesgo fundamentales es tener antecedentes familiares o personales de cáncer de mama. En este caso, si la paciente nota alguna anomalía en su mama, como hinchazón, dolor, secreción por el pezón o problemas en la piel, debe consultarlo con el especialista. También deberán pedir cita con su médico las mujeres que no tengan antecedentes pero que noten cualquier cambio en los senos.
Existen otros factores menores, como menarquia (primera regla) temprana, menopausia tardía o embarazos a una edad tardía.
Dr. Limones. Con él hemos analizado todas las cuestiones relativas a la mamografía.
Siempre ha existido el debate sobre la medida en que puede afectar a la mujer la radiación y la conveniencia de realizarse la mamografía cada cierto tiempo. Toda radiación ionizante tiene su peligro, pero en el caso del mamógrafo, la cantidad de rayos X que se emite es mínima. Sin embargo, no se puede prescribir esta prueba de manera arbitraria.
Además, la mamografía no es un diagnóstico fiable cien por cien, porque, como señalábamos, tiene sus falsos positivos y sus falsos negativos. Ante este riesgo, el especialista puede mandar realizar otras pruebas como la ecografía o la radiografía.
Aparte, la mujer debe someterse a una exploración médica o autoexploración periódicamente, con el fin de detectar cualquier bulto o anomalía en los senos mediante el tacto.
De cada 100 mujeres que padecen cáncer de mama, un hombre sufre esta enfermedad. Realizar un cribado entre la población masculina no tendría sentido, no sólo porque el porcentaje es insuficiente, sino porque en el caso de detectar cualquier anomalía se debe descartar rápidamente que sea un cáncer.
Esto ocurre porque, debido al menor tamaño de la mama masculina, cualquier bulto que se pueda palpar, si es un tumor maligno, puede encontrarse ya en un estado muy avanzado y no se puede demorar el diagnóstico hasta tener el resultado de la mamografía.
En este caso, por tanto, sí está especialmente indicada la exploración clínica y la biopsia. No obstante, sí se pueden realizar mamografías en los hombres, aunque el procedimiento sea más complicado por el tamaño del pecho.
Europa Press
Con la colaboración del Dr. Manuel Limones Jefe de Cirugía General y Digestivo del Hospital Universitario de Getafe (Madrid)
Puleva Salud
Fecha de creación: 19/06/2007 08:48:24 Última actualización: 19/10/2007 14:23
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