Mantener una actitud positiva, amable y natural te ayudará a caer bien a los demás. El secreto está en ofrecer lo mejor de uno mismo, pero siempre mostrándonos tal y como somos.
Seguridad. Para mejorar tu sociabilidad, debes empezar por quererte a ti mismo.
Hay gente que tiene la habilidad de hacerse querer por casi todo el mundo. Son personas con un magnetismo especial para atraer a los demás, un encanto natural que provoca irremediablemente simpatía y cariño a su paso. El secreto de estas personas es que saben relacionarse con seguridad: son empáticos, su autoestima es alta, conectan fácilmente con los demás y hacen que la gente a su alrededor se sienta bien.
Pero para que los demás te aprecien, has de empezar por quererte. Si te llevas bien contigo mismo y aprendes a sentirte cómodo con tu aspecto y personalidad, lo más probable es que los demás también se sientan a gusto contigo.
También hay quien finge ser quien no es para agradar. Por lo general, son personas acomplejadas que maquillan su personalidad en función de la persona que tienen delante. Pero esto no es necesario ni recomendable, si quieres que los demás te aprecien y te valoren de una forma real y sincera.
Bastará con que prestes atención a tu forma de relacionarte: ser amable, saber escuchar, sonreír, mirar a la cara... Son algunos detalles a tener en cuenta para que los demás disfruten de tu compañía.
Interesarse sinceramente por los demás es el primer paso para ganarnos su cariño. Sólo si eres consciente de los sentimientos ajenos, serás capaz de extraer lo mejor de las personas que conozcas. Y eso te convertirá en una persona agradable para los demás. Si te limitas a tratar de impresionarles para captar su atención, sin mostrar interés sincero, jamás te apreciarán de verdad.
- No te olvides de sonreír. Sonreír, además de ser contagioso... ¡sienta de maravilla! Con una sonrisa, conseguirás no sólo parecer radiante y vital, sino que contactarás con los demás sin necesidad de hablar mientras envías el siguiente mensaje de calidez y amistad: "Haces que me sienta bien", "me alegro de verte".
- Deja hablar a los demás y escúchales con interés, más allá de sus palabras, tratando de entender cómo se sienten y de qué manera puedes ayudarles. Si en algo no estás de acuerdo, exprésalo con corrección. No coincidir con la opinión o las ideas de otra persona, no está reñido en absoluto con ser encantador.
- Bromea, utiliza tu simpatía. El buen humor actúa siempre como un gran imán en las relaciones personales, ya que a todo el mundo le gusta rodearse de personas alegres y optimistas, y contagiarse de su buen talante y fuerza vital.
- Sé tolerante. Un modo de hacerse querer es aceptar a cada persona como es, sin prejuzgarla. Cuanto más compresivo y tolerante seas, más amigos tendrás y mejor te sentirás estando en compañía.
- Cuida el detalle. Consiste en acordarse de cosas tan sencillas como felicitar a tus seres queridos el día de su cumpleaños, llamarles periódicamente por teléfono, hacerles de vez en cuando algún regalo imprevisto... Se trata de ser generoso y hacer la vida más agradable a las personas de nuestro alrededor. Su agradecimiento, su sonrisa y su gratitud serán tu mejor regalo.
- Interésate por los demás. Mejorarás tu comunicación con los que te rodean y aprenderás a aceptar las críticas y los puntos de vista diferentes de una manera natural. Se trata de escuchar sin prejuicios lo que los demás nos dicen e interesarse sinceramente por sus palabras y mensajes.
- Cuanto menos tensas tenemos las facciones, más simpatía despertamos. Los labios tensos, los dientes apretados y la mandíbula rígida producen rechazo y transmiten tensión y nerviosismo.
- Las pupilas dilatadas atraen a quien nos mira, ya que transmiten curiosidad, interés y entusiasmo por lo que rodea. En el pasado, muchas mujeres usaban un compuesto llamado belladona (obtenido de la Atropa belladona) para aumentar el tamaño de las pupilas, no siendo nada recomendable por los consecuentes efectos secundarios como visión borrosa o doble, sequedad de boca, taquicardia, pérdida de la coordinación muscular, desorientación, etc.
- A todos nos gusta que nos nombren. Escuchar nuestro nombre pronunciado con suavidad es la mejor caricia auditiva que nos pueden regalar. Por eso es importante retener el nombre de quienes conocemos y dirigirnos por éste.
- Una buena imagen ayuda a tener aceptación social, por lo tanto debemos prestar atención al aseo y cuidado personal y, lógicamente, hemos de adaptar nuestra apariencia y opciones estéticas a la impresión que queremos causar.
En definitiva, tenemos que pensar que las amistades se deben cultivar y cuidar, debemos mimar a nuestros amigos y demostrarles ilusión por compartir con ellos nuestro tiempo.
Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar
Centro de Psicología Alarcón. Granada.
Fecha de creación: 02/03/2007 09:47:12 Última actualización: 19/10/2007 14:16