En la actualidad, algunos factores como el aumento de las expectativas de vida hace que cada vez haya más personas dependientes. Nuestra sociedad debe poner los medios para aumentar la calidad de vida de estas personas tanto ofreciendo cuidadores y ayudando a éstos, como eliminando barreras para que, en lo posible, puedan ser autosuficientes.
Mayores. Un 85% de las personas mayores de 65 años necesitan ayuda.
Son las personas que necesitan de forma continuada la ayuda de otros para realizar alguna o todas las necesidades básicas de su vida diaria o cuando requieren ayudas materiales como sillas de ruedas, silla de paseo, cama articulada, etc.
Casi un 85% de las personas mayores de 65 años necesitan ayuda para poder realizar una vida normal. Este problema no es exclusivo de los mayores, sino que también existen otros grupos de personas dependientes como: los disminuidos psíquicos, físicos y la población infantil, que precisan del cuidado de otras personas.
Existen tres grados de dependencia:
- Dependencia moderada. Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día.
- Dependencia severa. Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no requiere la presencia permanente de un cuidador.
- Gran dependencia. Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía mental o física, necesita la presencia continua de otra persona.
Hay muchas personas que necesitan, en todo momento, el cuidado de otros para poder vivir. Normalmente, suele ser algún familiar quien se dedica al cuidado de estas personas dependientes, teniendo que renunciar, en la mayoría de los casos, a su trabajo y futuro profesional y dedicándose exclusivamente a cuidar de ellos. En casos de dependencia absoluta la ayuda de una sola persona es insuficiente.
La colaboración del Gobierno es fundamental ante estas situaciones, se necesita un sistema público de atención a las personas dependientes, con la finalidad de que éstas reciban cuidados y apoyo, y es obligación del Estado proporcionarlos. Las personas dependientes deberían recibir por ley toda la atención sociosanitaria que necesiten, cubriendo todos los servicios que precisen y recibiendo ayuda tanto personal como económica.
Las calles de nuestras ciudades, los edificios, los semáforos no están habilitados para personas con minusvalías físicas. Las personas en silla de ruedas no pueden circular solos por la calle, porque están llenas de obstáculos y la mayoría de los semáforos, no emiten ninguna señal que avise a una persona ciega, que puede cruzar. De esta forma, se está impidiendo el desarrollo de la autonomía personal de estas personas.
Hay una escasa mentalidad social y gubernamental para facilitar realmente el día a día a las personas dependientes. Una gran mayoría de ellas podrían valerse por sí solas si realmente las ciudades estuviesen acondicionadas para ello. La atención a quienes se encuentran en situación de dependencia es necesaria para la construcción de una sociedad más digna y más justa.
El Gobierno ha elaborado el denominado Sistema Nacional de Dependencia, que se irá implantando progresivamente hasta el 2015, constituirá el cuarto pilar del estado del bienestar, junto a la sanidad, la educación y el sistema de pensiones.
El Sistema Nacional de Dependencia establece un nuevo derecho que garantiza la atención a las personas en situación de dependencia y promueve la autonomía personal. Se configura como una nueva modalidad de protección social que amplía y complementa la acción protectora de la Seguridad Social y del Estado.
Constituye un sistema integrado de prestaciones y servicios de prevención, atención y protección a las personas en situación de dependencia a través de una red que integre de forma coordinada centros y servicios públicos y concertados, que incluirán servicio de ayudas a domicilio, teleasistencia, ayudas para la adaptación y accesibilidad al hogar, asistencia personalizada, centros de día y de noche, etc.
Debido al gran número de personas dependientes que existen, hay otra gran cantidad de personas, normalmente familiares o profesionales, implicados en el cuidado y atención a los dependientes, son los cuidadores.
No obstante, toda persona que tenga cerca a otra dependiente puede colaborar de muchas maneras y precisamente su ayuda, libera al cuidador de su tarea, haciéndosela más llevadera y fácil, sobre todo cuando el cuidador es un familiar y no un profesional. Lo más importante, es que de esta forma estaremos contribuyendo al bienestar de la persona dependiente.
Entre las múltiples funciones que podemos desarrollar la más importante es la de ofrecer nuestra compañía a estas personas, dedicando parte de nuestro tiempo a estar con ellas, a hacerles compañía, dándoles conversación y procurando que realicen actividades que le gusten como pasear, manualidades, oír música, cine, etc. Dependerá del grado de dependencia y de sus posibilidades para realizar actividades o participar de ellas. En cualquier caso, la compañía y sentirse queridos es imprescindible.
Uno de los principales retos de la familia del dependiente es lograr que éste se sienta totalmente integrado en la familia y, según sus posibilidades, en la sociedad, que él sepa que le quieren y, sobre todo, que no supone una carga para ellos, sino que poder ayudarle supone una gran satisfacción para todos. Vivir la dependencia con la mayor naturalidad posible ayuda enormemente a estas personas.
Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar
Centro de Psicología Alarcón. Granada.
Fecha de creación: 21/08/2007 14:06:04 Última actualización: 19/10/2007 14:28