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Cereales desde los 3 años: ¿por qué los necesitan?
Los cereales constituyen un alimento fundamental en la alimentación infantil. Ricos en hidratos de carbono, proteínas y fibra, son alimentos saludables e imprescindibles en la dieta por su valor nutricional y por la energía principal que proporcionan día a día.

1. El primer alimento tras la leche materna 
2. Cereales en los niños a partir de los 3 años: ¿por qué? 
    2.1. Ingestas recomendadas de cereales 
    2.2. Alimentos adaptados con cereales 
3. Valor nutricional 
 
  1. El primer alimento tras la leche materna
 
A partir de los cuatro o seis meses, en la alimentación del bebé comienza un período de transición en el que se introducen nuevos alimentos, además de la leche materna o de fórmula, que hasta el momento era el único alimento.

El objetivo es satisfacer las necesidades nutricionales del bebé en esta etapa y, para ello, se van introduciendo poco a poco nuevos alimentos con el fin de que el niño se vaya acostumbrando a nuevos sabores y texturas.

Por orden, en este nuevo periodo nutricional el primer alimento que se introduce son las papillas de cereales sin gluten, que aportan hidratos de carbono, proteínas y hierro (los alimentos con gluten ?harina de trigo, centeno y cebada- se desaconsejan hasta los seis o siete meses con el fin de evitar alergias).

Las papillas, en su mayoría elaboradas con cereales hidrolizados enzimáticamente, facilitan la digestión del bebé y son un alimento recomendable y seguro.

A partir de los seis o siete meses (según la pauta de cada pediatra), ya podrá tomar cereales con gluten (fundamentalmente trigo), lo que permite introducir algo de pan y galletas. Esto implica diversificar sabores y texturas, lo que contribuye a que la alimentación del bebé sea más amena y variada.

En esa edad y hasta los tres años aumenta la maduración digestiva y psicomotora del niño, y se irán ajustando los aportes energéticos y proteicos con relación a la edad, los hábitos familiares y los culturales.


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  2. Cereales en los niños a partir de los 3 años: ¿por qué?
 
Alimentos adaptados. Hay leches que contienen cereales y que se presentan con formatos y sabores muy atractivos para el niño.
A los tres años, el niño ya ha alcanzado la madurez digestiva y metabólica, lo que le permite llevar una dieta equilibrada parecida a la de los adultos. Las necesidades calóricas bajan pero las proteicas, sin embargo, aumentan como consecuencia del crecimiento de los músculos y otros tejidos. Aun así, los hidratos de carbono siguen protagonizando la alimentación, pues tienen que tomarse en mayor cantidad que las proteínas y las grasas.

Estos nutrientes deben aportar el 55 por ciento de la energía total necesaria, la mayoría procedentes de los cereales pero también de vegetales, fruta, del glucógeno de la carne y de la lactosa de la leche. Aun así los cereales son considerados la fuente natural más importante y saludable de hidratos de carbono y energía.

Tan sólo un 10 por ciento debe obtenerse de los hidratos de absorción rápida (azúcares); el 90 por ciento deben ser de hidratos de carbono complejos de absorción lenta, entre los que se encuentran los cereales.

Este tipo de hidratos de carbono actúa manteniendo saciado al niño durante más tiempo, con lo que no va a necesitar de otros alimentos menos saludables entre las distintas comidas.

2.1. Ingestas recomendadas de cereales
Los cereales y sus derivados deben tomarse a diario. La dieta se distribuirá en 5 tomas: desayuno, media mañana (complemento del desayuno), comida, merienda y cena. Debe ofertarse un gran número de alimentos con diferentes sabores y texturas para que el niño se acostumbre y se evite la monotonía, pero los nutrientes serán los mismo.

Los cereales o hidratos de carbono se toman en prácticamente todas las comidas del día. En el desayuno tiene que incluirse al menos una o dos raciones de cereales ya sea en forma de pan, cereales tradicionales o galletas. En la comida de mediodía deben incluirse verduras, que tienen hidratos de carbono, pero también pan, arroz o pasta. Con lo cual, el niño de tomar más de cinco raciones de cereales o hidratos de carbono al día.

2.2. Alimentos adaptados con cereales
Para completar estos requerimientos de hidratos de carbono también existen alimentos adaptados, que pueden favorecer la ingesta adecuada de cereales en el niño en formatos más atractivos y con sabores más sugerentes, como por ejemplo la leche, batidos o yogures.

En el sector lácteo se han lanzado recientemente fórmulas adaptadas a los requerimientos nutricionales del niño en esta etapa. Son leches con un perfil nutricional adaptado a los requerimientos del niño en esta etapa de la vida, que incluyen cereales, cereales con fruta y cereales con cacao, de forma que a través de un alimento cotidiano, atractivo por su sabor y formato, se facilita la tarea a los padres para el niño obtenga las raciones recomendadas de hidratos de carbono de absorción lenta (cereales).


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  3. Valor nutricional
 
Se puede decir que los cereales son un alimento completo porque aportan la mayoría de los nutrientes que se necesitan, pero sobre todo hidratos de carbono. Los cereales están compuestos por un 80 por ciento de hidratos de carbono. De ellos el niño obtendrá de manera natural la energía necesaria para su actividad diaria.

Apenas contienen grasas e incluyen proteínas, aunque no se consideran de tan alto valor biológico como las de la carne porque, a la mayoría de los cereales, le falta la licina, un aminoácido esencial que el cuerpo no puede producir por si mismo.

Los cereales integrales, o no refinados, además poseen un contenido importante en fibra y mantienen la vitamina B12, muy interesante. Este contenido en fibra le proporciona grandes beneficios para la flora intestinal, mejorando el tránsito intestinal, aumentando las defensas y previniendo posibles enfermedades.

Es complicado que los niños tomen la cantidad de fibra que necesitan al día sólo comiendo fruta y verduras y, en este sentido, los cereales y derivados integrales suponen un complemento idóneo y recomendable.

Carmen Moreno Santiago

Con la colaboración del Dra. María José Martínez
Unidad de Gastroenterología del Hospital Niño Jesús de Madrid.

Puleva Salud


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 Última actualización: 06/10/2009 11:11


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