Antecedentes que datan de 4.500 años a.C., ya hacen referencia al uso de bálsamos, ungüentos y perfumes, todos ellos provenientes de sustancias aromáticas: resinas, bulbos, aliños, maderas, que eran usados en vinagres, vinos, remedios, liturgias, astrología y embalsamamientos. Los papiros existentes en el templo de Edfu, ya indicaban las mezclas y fórmulas de estas sustancias aromáticas, hechas por los sacerdotes de mayor jerarquía.
Los papiros de Ebers muestran una amplia gama de posibilidades en el uso y aplicación de la aromaterapia en farmacología, conteniendo un considerable número de mezclas designadas a tratar una variedad de enfermedades. Los papiros también mostraban fórmulas para mantener la juventud, elixires de belleza y cosmetología para el cuidado de la piel.
Para la fiebre usaban mezclas de aloes, mirra, canela y miel. Como método contraceptivo mezclaban una cocción de dátiles, miel, acacia y frankincienso, que eran insertados en la vagina y fermentaban para producir el ácido láctico que es usado como espermicida.
En los templos los sacerdotes construían sus propios laboratorios donde molían semillas, palos y flores, y los destilaban manteniendo en secreto sagrado sus fórmulas. Las más usadas eran: semillas de caraway, raíces de angélica, cortezas de cedro y resinas como frankincienso.
Uno de los perfumes con historia ancenstral es el famoso kyphi (mezcla de 16 diferentes esencias), que se usaba frecuentemente en ceremonias de alto valor litúrgico y para meditación. Estas sustancias, ungüentos y perfumes eran muy caras. El precio se pagaba en oro; por lo tanto sólo los dioses, sacerdotes y reinas tenían la posibilidad de usarlos.
La reina Nefertiti hacia sus ofrendas a los dioses con estos aceites. Los dioses Isis y Osiris, dos de las más importantes divinidades de Egipto, tenían su propia fragancia. Artemisa para Isis, mejorana para Osiris.
Hipócrates, el padre de la medicina antigua, escribió en el año 400 AC: "El camino de la salud es tener un baño aromático y un masaje con esencias cada día".