Cada vez más, los trasplantes de órganos están dejando de ser unproblema médico y técnico para convertirse enteramente en un problemaético. Un sueño humano es sustituir con órganos nuevos los ya gastados odeteriorados para poder, no sólo sobrevivir, sino revivir y pervivirmucho más tiempo y en mejores condiciones.
CONFLICTOS.
Los trasplantes de órganos suscitan innumerables conflictos a todos los niveles: ético, legal, etc.
CONCEPTO.
Se llama trasplante a la operación quirúrgica por la que se inserta en el organismo receptor un tejido obtenido de un donante.
Ética. A la hora de realizar los trasplantes la dimensión ética es trascendental..
Gracias a la ciencia y a losavances biomédicos, el tratamiento y curación de muchas enfermedades,con la consiguiente prolongación de la vida, es una realidad, pero sonmuchos los cabos éticos que hay que atar.
Los trasplantes de órganos suscitan innumerables conflictos a todos losniveles: la licitud o no de la comercialización de órganos, ladeterminación de la muerte biológica y clínica, la creación de clonescomo reservorios de órganos.
También suscitan cuestiones de justicia como la selección dereceptores y la distribución de órganos, valor (ético y teológico) de lacorporalidad humana, consentimiento válido de la persona (en vida odespués de muerta) para autorizar la donación de sus órganos, el costeeconómico de algunos trasplantes, el riesgo de alterar ostensiblementela personalidad del receptor (ej.: trasplantes de órganos sexuales),respeto a la integridad física de la persona donante muerta, escasez dedonantes y de órganos, etc.
Pero antes de adentrarnos en estas consideraciones, comenzaremosprecisando qué entendemos por trasplante: se llama trasplante a laoperación quirúrgica por la que se inserta en el organismo receptor untejido obtenido de un donante.
Se trata pues, del traspaso quirúrgico deun órgano o alguna parte del cuerpo, de un organismo a otro, a fin deque realice las funciones que tenía el órgano o parte del cuerpo que hasido sustituido.
En medicina, consiste básicamente en la introducción deun órgano sano en un individuo, para sustituir otro órgano equivalenteenfermo o deteriorado.
CLASES.
Se distinguen tres tipos de trasplantes: el autoplástico o autotrasplante, el heteroplástico y el artificial.
VIABLES.
Los trasplantes autoplásticos tienen mayor posibilidad de arraigamiento y viabilidad, ya que el organismo receptor y donante coinciden.
Distinción. En líneas generales se distinguen tres tipos de trasplantes.
Tipos de trasplantes
Los trasplantes de tejidos y órganos humanos suelen tener normalmenteal hombre como sujeto donante y receptor. No obstante, pueden darsecasos, como de hecho actualmente se están llevando a cabo, en que losórganos trasplantados provengan de otros seres vivos no humanos o de losavances tecnológicos. Así se puede hablar de varios tipos detrasplantes:
- Trasplante autoplástico o autotrasplante: cuando se pasan órganos otejidos de un lugar a otro del mismo organismo. Aquí la resección y elreimplante se le hacen a la misma persona.
- Trasplante heteroplástico: cuando se trasladan órganos o tejidos deun organismo a otro. Si el trasplante se hace de un individuo de unaespecie a otro individuo de especie diferente (de animal a humano), setrataría de un trasplante heteroplástico heterólogo o xenotrasplante; sise hace entre individuos de la misma especie (de humano a humano), sehabla de trasplante heteroplástico homólogo u homotrasplante.
- Trasplante artificial: cuando se implantan o se conectan órganosartificiales (corazón, riñón, pulmón, etc.) en un organismo vivo.
Los trasplantes autoplásticos tienen mayor posibilidad de arraigamientoy viabilidad, ya que el organismo receptor y donante coinciden. Lasaplicaciones de éste se ven muy claramente en las operaciones de cirugíaplástica o estética (reparación de partes quemadas, relleno de zonascarentes de tejidos, operaciones plásticas en zonas cicatrizadas, etc.).
Por su parte, los trasplantes heteroplásticos y los artificiales tienenmayor índice de rechazo inmunitario y de incompatibilidad, debido, sobretodo, a que presentan un mayor nivel de complejidad. Entre lostrasplantes más frecuentes de este tipo encontramos: trasplantes detejido óseo, de córnea, de riñón, de corazón, etc. Hoy día estánpresentando resultados espectaculares tanto en la intervención como enla adaptación y supervivencia orgánica.
TIPOS.
Los trasplantes autoplásticos no presentan, a priori, ningún problema ético, más que el coste económico que supone para el individuo o para la sanidad pública.
¿INMORALES?
Para algunos puede suponer una mutilación inmoral (quitar un órgano enfermo es admisible, pero quitar un órgano sano para el bien de un organismo ajeno pudiera ser discutible) o un riesgo innecesario para la salud del donante.
Infografía: Donantes en España en los últimos 12 años. [Aumentar imagen]
Punto de vista ético y legal
Los trasplantes autoplásticos no presentan, a priori, ningún problemaético, más que el coste económico que supone para el individuo o para lasanidad pública, la finalidad que persiga o el grado de exclusión socialque pueda padecer el individuo si su aspecto externo tiene alguna notaantiestética o "no perfecta".
Estos trasplantes se realizan atendiendo al principio ético detotalidad, en virtud del cual se puede disponer de una parte del cuerpopor el bien integral de todo el organismo.
En cuanto a los heteroplásticos hay mucha más tela que cortar. Lostrasplantes de órganos animales a organismos humanos (xenotrasplantes)son del todo lícitos, siempre y cuando reúnan las condiciones médicaspara llevarlos a cabo, no produzcan alteraciones geno y fenotípicas quealteren significativamente la personalidad del receptor, y cuentensiempre con el consentimiento informado de la persona en quien va arecaer dicho órgano.
En este punto, y esto indudablemente es muydiscutible, encontramos defensores a ultranza del derecho de losanimales, que rechazan tajantemente que éstos sean utilizados osacrificados siquiera para salvar la vida de algún ser humano. El debateestá servido...
Por su parte, los trasplantes heteroplásticos entre individuos de lamisma especie (homotrasplantes), en nuestro caso dentro de la especiehumana, se pueden realizar de dos maneras: entre seres humanos vivos (devivo a vivo) o entre un ser muerto y otro vivo (de cadáver a vivo).
En los de vivo a vivo no ofrecen mayor problema cuando se trata departes del cuerpo cuya funcionalidad no merma la operatividad de lapersona donadora o pueden con el tiempo ser fácilmente reparadas (ej.:transfusiones de sangre, fragmentos de piel, fragmentos de cartílagos,segmentos de tendones, secciones de glándulas, parte del hígado, etc.).
Sin embargo no todo está tan claro cuando se trata de trasplantes deórganos enteros como el riñón o la médula ósea. Para algunos puedesuponer una mutilación inmoral (quitar un órgano enfermo es admisible,pero quitar un órgano sano para el bien de un organismo ajeno pudieraser discutible) o un riesgo innecesario para la salud del donante.
Sinembargo y afortunadamente, dado que hoy día no conllevan graves riesgospara el donante ni para el receptor, está predominando una mentalidadmás caritativa y solidaria.
Eso sí, siempre que la donación se realicecon plena libertad y consentimiento (baste recordar el tráfico deórganos en países del Tercer Mundo en beneficio de pacientes de EE.UU. oEuropa), que el donante y el receptor estén informados suficientementede los riesgos que corren, que la intervención tenga cierta probabilidadde éxito, que sea destinada a fines estrictamente terapéuticos y que seconserve, a ser posible, el anonimato (en caso de que el donante sea unfamiliar, es lógico que sea más difícil esta confidencialidad).
En los de muerto a vivo la cosa parece estar también clara. El organismodonante no precisa de esos órganos para su funcionalidad vital, mientrasque el receptor posiblemente moriría o su salud se vería seriamentedañada si no se procede a la extracción y trasplante de los mismos.
Peropara que esta acción no presente ningún dilema ético, la medicina debecertificar que el donador está real y clínicamente muerto.
Ladeterminación exacta de la muerte debe certificarse debidamente:ausencia de respuesta cerebral, de respiración espontánea, de reflejoscefálicos y EEG plano.
Él mismo o su familia deben haber dado elconsentimiento para hacerlo, ya sea expreso (a través de testamentosvitales, directrices anticipadas, poder notarial, haber firmado yautorizado la donación de órganos una vez fallecido a la OrganizaciónNacional de Trasplantes o algún banco de órganos, etc.), presunto (aquelen que se considera donante potencial a todo sujeto que previamente nohaya expresado públicamente su decisión), o sustitutivo (los familiarestienen potestad jurídica para disponer del cuerpo de su familiar a faltade la explicitación de la voluntad última de éste) para proceder a dichotrasplante.
Es importante además, recalcar el derecho que tiene lapersona donante a que su cuerpo sea respetado después de su muerte y elrespeto que merecen algunas concepciones religiosas sobre la pervivenciade la corporalidad o del espíritu después de la muerte.
Por último, la utilización órganos artificiales para trasplantes enseres humanos, estaría justificada siempre y cuando aporten un beneficioefectivo y real a la persona receptora, no supongan un daño o unperjuicio mayor para ellos y respeten, en todo orden de realidades, sudignidad personal.
BENEFICIENCIA.
Los beneficios del trasplante deben ser superiores a los riesgos y todos podemos ser beneficiarios de esta práctica médica.
Mentalidad. Hoy día se ha impuesto una mentalidad caritativa y solidaria.
Justificación moral
Basándonos en los principios éticos de no-maleficencia, beneficencia,autonomía y justicia, podemos establecer que, con respecto al tema delos trasplantes habría que decir lo siguiente: que los seres humanossiempre deben ser considerados como fines y nunca como meros medios yque merecen consideración y respeto (no-maleficencia), que losbeneficios del trasplante deben ser superiores a los riesgos y que todospodemos ser beneficiarios de esta práctica médica (beneficencia), quehabrá que respetar siempre la decisión de la persona donante y receptora(autonomía), y que estas actuaciones médicas deberán estar disponibles,siempre equitativamente, para todos aquellos que lo necesiten(justicia).
Pero no basta echar mano de estos cuatro principios para justificar laaplicación práctica de los trasplantes. Es necesario, además, poner elacento en un quinto principio: la solidaridad de los unos para con losotros.
A este respeto, es encomiable que nuestro país sea uno de los másaltos en donaciones de órganos, pero creemos que todavía queda un amplíomargen de educación y sensibilización social. La donación de órganossupone y expresa un acto sublime de altruísmo y donación personal, sobretodo cuando posibilitan a otros seguir manteniendo la esperanza deseguir viviendo.