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La impotencia sexual o disfunción eréctil
La impotencia sexual, también conocida como disfunción eréctil, puede afectar considerablemente el bienestar del hombre. Aunque es frecuente, se cura en el 90% de los casos en los que se instaura un tratamiento adecuado.

1. ¿Qué es la impotencia sexual? 
2. La impotencia en cifras 
3. ¿Qué la produce? 
4. Tipos 
5. Actitud a seguir 
6. Tratamientos 
 
  1. ¿Qué es la impotencia sexual?
 
La impotencia es una alteración frecuente de la sexualidad del hombre que puede afectar considerablemente a su bienestar.

También llamada disfunción eréctil, es la incapacidad para tener una erección que permita mantener relaciones sexuales plenas con penetración.

El diagnóstico del tipo de impotencia es imprescindible para la elección del tratamiento más adecuado.

Sus causas son varias y existen distintos grados de impotencia, según la repetición e intensidad de los problemas de erección. Así, la impotencia puede ser moderada si se pierde rigidez en la erección, o severa, si no se puede alcanzar la erección.


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  2. La impotencia en cifras
 
Se trata de un problema que suele ocultarse, por considerarse un motivo de vergüenza, y que frecuentemente provoca falta de autoestima. Por ello, sólo 2 de cada 100 hombres solicitan consulta médica, única forma de solucionar el problema.

Aunque el número de consultas es muy bajo, el 90% de los varones que acuden al especialista con este problema consiguen superar los problemas de erección.

El hombre que tiene impotencia puede pensar que el suyo es un problema aislado. Nada más lejos de la realidad, ya que el 30% de los españoles de entre 40 y 70 años padece algún tipo de impotencia.

Esto supone, en España, un total de 2.070.000 hombres según los datos preliminares del Estudio de Prevalencia de la Impotencia en España.


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  3. ¿Qué la produce?
 
El envejecimiento y algunas alteraciones de organismo que pueden asociarse a impotencia, alterando el proceso natural de erección. Tal es el caso de la diabetes, hipertensión arterial, alteraciones del colesterol, enfermedades del corazón y las arterias y trastornos hormonales.

También algunos medicamentos, drogas, el tabaco y alcohol en exceso contribuyen directamente a su aparición.

Los traumatismos del pene y las secuelas de la cirugía por cáncer de los órganos pélvicos, como la próstata, vejiga, colon y recto pueden afectar el mecanismo de la erección.

También ocasionan esta disfunción la depresión, las psicopatías y el estrés.


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  4. Tipos
 
El diagnóstico del tipo de impotencia es imprescindible para la elección del tratamiento más adecuado.

1.- Impotencia psicológica. No hay alteraciones físicas del pene pero, debido a la ansiedad o la preocupación por la relación sexual, se impide el funcionamiento de un órgano sano. En estos casos los problemas de erección pueden ser intermitentes, consiguiendo a veces la erección y a veces no. Es bastante común que este tipo de impotencia aparezca de forma repentina.

2.- Impotencia física. Hay un trastorno del pene o de los mecanismos relacionados con éste. La mayor parte de los hombres que tienen impotencia persistente es por causa física y es bastante común que aparezca de forma progresiva, aunque depende de cada causa. Puede ocurrir que el organismo produzca menos hormonas de las que necesita (Impotencia Hormonal) o que haya problemas en la trasmisión de ordenes entre el cerebro, la médula espinal, y el pene ( Impotencia Neurológica).

La causa más frecuente es cuando la sangre no llega al pene o no queda retenida (Impotencia Vascular), relacionada con las enfermedades del envejecimiento. A los 70 años se tienen tres veces más posibilidades de tener impotencia que a los 40.


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  5. Actitud a seguir
 
Si se considera que existen problemas con la erección se debe consultar a un médico. En principio el general o de cabecera debe enviarle a la consulta de un especialista en el tema.

En esta consulta se deben explicar las cosas tal como son, con la misma naturalidad con la que visitaría al médico por cualquier otra enfermedad.

Lo normal es que el especialista documente una historia clínica y realice una exploración física y de los órganos genitales.

La mayoría de los pacientes no necesitan someterse a pruebas complicadas y sólo en pocos casos se necesitan exploraciones más sofisticadas.

Se recomienda que aquellos pacientes que tengan pareja acudan a la consulta acompañados por ella. Esto facilita que se comprendan y se asuman los tratamientos que le propone su médico.

Cuando la impotencia se trata, varios estudios han demostrado que la calidad de vida de la pareja y el nivel de autoestima del individuo mejoran considerablemente.


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  6. Tratamientos
 
Éxito. Los tratamientos contra la impotencia son efectivos en un 90% de los casos. (P.S.)
En la actualidad existen tratamientos muy efectivos. Más del 90% de los hombres que acuden a un especialista logran recuperar la erección.

A veces está indicado un tratamiento psicológico que lo dirigirá un psicólogo o un psiquiatra realizando varias sesiones para reducir la ansiedad y la preocupación asociada a la relación sexual.

Si se descubren bajos niveles de la hormona testosterona, podrían necesitarse complementos testosterona, ya sea en inyección, en píldoras o en parches. En los pocos casos en los que se indica este tratamiento la respuesta es muy rápida.

En los últimos años se ha producido un aumento del tratamiento con medicamentos.En la terapia transuretral, la medicación se aplica a través de un pequeño cilindro que se introduce en el orificio por el que sale la orina. La medicación es absorbida por los tejidos del pene y se produce la erección.

Este tratamiento tiene la ventaja de no requerir el uso de aguja, pero tiene menor eficacia que la inyección intracavernosa. En esta última se inyectan sustancias en el pene que facilitan la entrada de sangre y su retención. Permite tratar eficazmente el 90% de las impotencias, y la inyección se aplica antes de la relación sexual y tarde de 5 a 15 minutos en producir una erección que durará entre 30 y 45 minutos. Estudios europeos demuestran que el uso de este tipo de tratamiento mejora considerablemente la calidad de vida de la pareja.

Más recientemente se han obtenido pastillas contra la impotencia que son una revolución en este campo, y que evitan terapias más agresivas, pero siempre deben estar reguladas por el médico.

También se disponen de dispositivos mecánicos, que según su modo de aplicación pueden ser externos (bomba de vacío) o internos (prótesis de pene).

En los primeros, el pene se introduce en un cilindro del que, mediante un mecanismo, se saca el aire y se realiza el vacío. Esto provoca la entrada de sangre en el pene y produce la erección. Entonces se coloca un anillo en la base para retener la sangre y conservar la rigidez.

Las prótesis son cilindros de silicona o similares que se introducen en los tejidos esponjosos del pene mediante una operación. Estas prótesis pueden dar lugar a un estado permanente de erección o transitorio si llevan un mecanismo hidráulico que solo se endurece cuando se activa. Las prótesis se indican para pacientes que no recuperan la erección con el uso de medicinas (5% de los mismos en España).

En casos muy seleccionados de obstrucción arterial localizada podría indicarse la cirugía vascular arterial consiguiendo la unión entre una arteria sana abdominal y los vasos sanguíneos del pene.

En pacientes muy concretos con problemas para retener sangre puede indicarse la cirugía vascular venosa que consiste en quitar u obstruir el mayor número de venas para evitar el escape excesivo de sangre, mejorando su retención dentro del pene.

Dr. D. Bartolomé Arias Chamorro

Licenciado en Medicina y Cirugía

Universidad de Granada


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 Fecha de creación: 18/05/2001 14:41:55  
 Última actualización: 19/10/2007 10:10


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