- Es aconsejable fomentar la comunicación e intercambiar ideas y opiniones, tener la sensibilidad suficiente para advertir las necesidades y problemas de los que nos rodean. - Muchas veces tendremos que ponernos en el lugar del otro para pensar qué sentiríamos en sus circunstancias y de esta forma poder entenderle y ayudarle mejor. Te animo a que te esfuerces por aprender a escuchar a los demás, interesarte por otros puntos de vista distintos a los tuyos y preguntar sobre aspectos que puedan quedar confusos.
- No tener prejuicios y evitar emitir juicios críticos a cerca de las opiniones, limitaciones y comportamientos de los demás. Esto lo único que hace es reforzar nuestra inseguridad y la idea de que solo podemos destacar a costa de rebajar a los demás. Por consiguiente, si conseguimos aceptar lo que no nos gusta de nosotros nos ayudará a ser más comprensivos y tolerantes con los demás.
- Cultivar la objetividad y no permitir que nuestras creencias, temores y deseos nos impidan ver los acontecimientos con cierta perspectiva. Esto nos ayudará también a quitarle importancia a muchos problemas y a darle a las cosas el valor que realmente tienen.
- Si estas lleno de prejuicios y preocupaciones, te resultará más difícil introducirte en la piel de la otra persona y captar lo que le ocurre. A veces es conveniente que nos olvidemos de nosotros mismos, introducirnos en la experiencia del otro y entender sus emociones.
- Intenta conocer otros estilos de vida, otras opiniones diferentes a la tuya y otras culturas; esto nos enriquece y nos ayuda a entender mejor a los que nos rodean. Si queremos conocer y entender otra cultura, debemos analizarla en el contexto en que esta se encuadra, que es donde adquiere todo su sentido. Sería un error intentar analizarla desde nuestra propia cultura.