La esquizofrenia es una enfermedad mental cuya característica principal es la ruptura con el mundo real y la incomprensibilidad de la conducta. Seguramente todos hemos oído hablar de este trastorno o conocemos a alguien que lo sufre, pero existe cierto desconocimiento e incertidumbre acerca de qué es lo que lo caracteriza, cúales son sus causas, cómo se manifiesta y qué tratamiento tiene.
1. Alucinaciones: oír voces o ver cosas que una persona sana no ve ni oye.
2. Ideas delirantes: creencias falsas y persistentes, por ejemplo creer que es perseguido, creer que ciertos pasajes de libros o revistas están especialmente dirigidos hacía el, que controlan su persamiento marcianos o espías, etc.
3. Pérdida del sentido de los límites del propio cuerpo: tienen una percepción distorsionada de si mismos.
4. Pensamiento desorganizado: incoherencia en el lenguaje, dificultad para pensar de forma lógica y resolver problemas.
5. Dificultad para llevar a cabo las actividades de la vida diaria: comida, higiene, cumplir horarios, organizarse.
6. Alteraciones emocionales: sienten cierta apatía por el mundo, desinterés y falta de motivación, afecto inapropiado.
No se saben exactamente cúales son las causas que contribuyen a la aparición de este trastorno.
La mayoría de los expertos apuntan a que ciertas alteraciones bioquímicas o físicas en determinadas áreas cerebrales pueden producir una predisposición a desarrollar este trastorno.
Pero esto no quiere decir que todo el que tenga estas alteraciones va a sufrir esquizofrenia, sino que ciertas condiciones como el estrés o algún problema emocional pueden contribuir a su aparición.
Nadie duda de que la herencia juega un papel importante en su desarrollo y se ha podido comprobar como en algunas familias existe una predisposición genética, y que los familiares de personas esquizofrénicas son más propensos a padecerla.
El ambiente tiene también un papel fundamental y puede contribuir al desarrollo del trastorno en personas que tienen cierta predisposición.
La medicación es la manera más eficaz de combatir la enfermedad.
Los antipsicóticos mejoran los síntomas positivos (alucinaciones, ideas delirantes, alteraciones en el pensamiento) en poco tiempo, y contribuyen a que la probabilidad de recaídas sea mucho menor.
Estos fármacos no crean hábito ni producen adicción, aunque tienen efectos secundarios como espasmos musculares, movimientos involuntarios, depresión, cansancio, falta de energía, etc.
Aunque, conviene aclarar, que estos síntomas no siempre son efectos de la medicación sino síntomas de la misma enfermedad.
La esquizofrenia suele afectar a la vida social, laboral y familiar de la persona.
En la terapia se le enseña al paciente estrategias de resolución de problemas y habilidades de afrontamiento, que van a ayudar a la persona a resolver y enfrentarse a los posibles problemas cotidianos(laborales, sociales, etc.) que le puede ocasionar su enfermedad.
Estas personas tienen déficit en habilidades sociales y laborales.
En la terapia de grupo se les entrena, a nivel grupal, a manejarse en su entorno, relacionarse con los demás, manejar el dinero, resolver problemas económicos, etc.
Es aconsejable que la familia esté informada sobre todos los aspectos de la enfermedad, los síntomas positivos y negativos que ésta tiene, los efectos del tratamiento antipsicótico y la importancia de éste.
Para ello existen grupos de apoyo y asesoramiento familiar que no sólo informan y orientan sino que también ayudan a los familiares y al paciente a aceptar el hecho de la enfermedad y resolver todos los posibles problemas que se les puedan presentar en cada momento.
Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar
Universidad de Granada
Fecha de creación: 29/01/2002 12:55:44 Última actualización: 19/10/2007 10:39