¡Por fin!, gritarán algunos, ya se puede intentar clonar a un ser humano. Este hecho, que hace un mes nos sorprendía a todos, también debe hacernos pensar sobre algunas cuestiones previas: ¿Debemos clonar seres humanos? ¿Por y para qué queremos clonar seres humanos? ¿Qué consecuencias éticas pueden derivarse de tal práctica?
Clonación. El intento de crear el primer embrión clónico humano fracasó en noviembre de 2001.
Con el intento fracasado de crear el primer embrión clónico humano el pasado mes de noviembre de 2001 por los investigadores José Cibelli, Robert Lanza y Michael West de la empresa norteamericana Advanced Cell Technology (ACT), se ha abierto una puerta enigmática que deja vislumbrar un camino de difícil retorno, tanto al poder de la ciencia, como a la reflexión multidisciplinar en el campo de las humanidades (filosofía, teología, psicología, etc.) o de las ciencias de lo social (biología, medicina, antropología, política, etc.). Voces de alarma, de condena, de reprobación, etc. por un lado, de incertidumbre, de apoyo, de presión, etc. por otro, se están levantando sobre este evento. Y es que, en el fondo, no resulta sencillo mostrar una opinión coherente que pueda ser fácilmente compartida por todos los interlocutores sociales implicados, en mayor o menor medida, en el tema.Los avances tecnológicos y científicos están posibilitando logros hasta ahora inimaginables. El nuevo milenio nos está abriendo posibilidades insospechadas. En este sentido, la clonación humana supone un hito histórico sin precedentes; primero, por que ya empezamos a tocar más de cerca las fuentes de la vida y, segundo, porque con este hito se han vuelto a traspasar algunas fronteras de la ciencia y de la ética.
Tipos. La clonación puede abordarse siguiendo dos técnicas.
La clonación consiste, sencilla y llanamente, en la reproducción de dos o más individuos genéticamente idénticos. Puede ser obtenida básicamente de dos maneras: - Mediante fisión gemela o división embrionaria, proceso por el cual una sola célula fecundada el embrión en sus primeras fases de desarrollo-, sufre una división particular generando dos embriones idénticos que darán origen a dos individuos genéticamente idénticos (ej.: gemelos monocigóticos).- Por transferencia de núcleos, que consiste en sustituir el núcleo aploide de un ovocito (con sólo la mitad del patrimonio genético), por un núcleo diploide (con toda la información cromosómica) proveniente de una célula somática de adulto de la misma especie, para después someter dicha célula a un proceso de cultivo para formar el correspondiente blastocisto. El intento de clonar a un ser humano, tal y como hoy día se está intentando hacer, es fruto de una reproducción artificial, asexual y agámica (sin contacto sexual y sin la aportación de los dos gametos), cuyo fin pudiera ser producir uno o varios individuos biológicamente iguales al donante o individuo que proporciona el patrimonio genético nuclear. Por este motivo algunos prefieren hablar de transferencia celular de núcleos, en lugar de fecundación o de clonación biológica. Pero lo que está claro, le pongamos el nombre que le pongamos, es que fruto de esta forma reproductiva puede salir un ser humano en toda regla, aunque hoy día este hecho parece casi imposible (de hecho, el embrión humano clonado no ha superado las 6-8 primeras divisiones celulares).
Unesco. Este organismo se opone a la clonación con fines de reproducción de seres humanos.
Los avances en el campo de la biología molecular y la genética no dejan de sorprendernos con noticias como la que tenemos entre manos. Si bien es cierto que ya desde hace años se vienen desarrollando clonaciones con animales y vegetales, y que también se venían haciendo experimentos de obtención de individuos humanos idénticos por escisión gemelar artificial (como los experimentos de los doctores Jerry Hall y Robert Stillmann realizados en 1993 con embriones humanos de 2, 4 y 8 embrioblastos generados por ellos mismos, en la George Washington University), también es verdad que parecía impensable que se pudiera dar al salto a clonar un embrión de la especie humana.El relato científico de la clonación de la oveja Dolly aparecido el 27 de febrero en la revista Nature, llevado a cabo por los científicos escoceses Ian Wilmut y K. H. Campbell, junto con sus colaboradores del Roslin Institute de Edimburgo (Gran Bretaña), nos mostró cómo y de qué manera se puede llegar a crear un ser vivo genéticamente similar a otro (en el caso de la oveja Dolly se llevaron a cabo 277 fusiones ovocito-núcleo con el consiguiente desarrollo embrional, de las cuales 8 tuvieron éxito y fueron implantadas, quedando finalmente un solo embrión que fue el que nació). Tanto antes como después de este hecho público, se han clonado ranas, monos, ratones y hasta lechones.Pero vamos a describir brevemente cómo se ha podido desarrollar éste intento de creación del primer clon humano:1) NÚCLEO DE CÉLULA SOMÁTICA: Se toma una célula somática del individuo que se quiere clonar. Se extrae de dicha célula su núcleo, el cual contiene el ADN con todo el patrimonio genético nuclear de dicho individuo.2) ENUCLEACIÓN DE UN ÓVULO: Se toma un óvulo no fecundado, se le extrae el núcleo (enucleación), y se le inserta el núcleo de la célula somática anterior.3) TRANSFERENCIA DE NÚCLEO Y FUSIÓN: Se procede a la fusión del núcleo de la célula somática con el óvulo femenino mediante microinyección y un proceso químico-eléctrico determinado (descarga eléctrica).4) CULTIVO DEL CIGOTO PARA FIN TERAPÉUTICO: Se mantiene el embrión in vitro hasta el proceso de mórula a partir del cual se pueden tomar células madre totipotentes y cultivarlas para injertos o trasplantes, o se implanta en un útero materno.5) IMPLANTACION DEL CIGOTO PARA FIN REPRODUCTIVO: Se procede a implantar el embrión de al menos 16 células en un útero, del cual podría salir al cabo de 9 meses un nuevo individuo réplica genética del donante.
Situación legal. Así está la normativa sobre clonación en Europa.
Para adentrarnos en el terreno de la utilidad y moralidad de hacer clones humanos debemos partir de la pregunta: ¿para qué o por qué se quiere crear embriones humanos clónicos? Para responder a ésta pregunta hay que decir que básicamente la clonación puede tener dos finalidades:a) La clonación con fin terapéutico: su finalidad es utilizar las células madre de los embriones clonados para fabricar, mediante cultivo, tejidos u órganos válidos para transplantes, sin el riesgo de rechazo inmunológico. El problema ético de éste tipo de clonación estriba en que para separar unas determinadas células madre del blastocisto es necesario destruir y descomponer el embrión antes de los 14 días de desarrollo, con la consiguiente carga moral de que esto equivaldría destruir una vida humana (posible o en potencia). Además, es una técnica todavía con ninguna evidencia científica y mucha presunción técnica e investigadora.b) La clonación con fin reproductivo: consiste en crear un ser humano genéticamente similar a otro por varios motivos: bien porque éste haya fallecido y se quiera recuperar biológicamente su organismo, bien porque uno no pueda tener hijos y quiera perpetuarse en el tiempo, bien porque apetezca tener varios seres humanos semejantes pululando por el mundo (fotocopias humanas), bien porque interesase crear seres humanos que han sido excepcionales desde el punto de vista histórico (ej.: A. Einstein), o simplemente por el afán de curiosidad, de ir más allá de lo permitido y conseguir dominar el elixir de la vida terrena. En este tipo de clonación es donde más se pueden presentar los conflictos éticos. Vamos a ir reflexionando al respecto, en uno y otro sentido.Con relación a la clonación terapéutica podría argüirse que sería inmoral crear un ser humano y luego destruirlo por el simple objeto de investigación científica o con el fin de utilizarlo para fines terapéuticos, dado que el ser humano no debe ser nunca un mero medio, ni siquiera para curar enfermedades o salvar la vida de otros seres humanos. Evidentemente la cuestión radica en si el embrión, el preembrión o el embrión no viable (porque no va a ser implantado), es en definitiva un ser humano o no lo es, con todos los derechos y dignidades que merecería como tal. Además, sería injusto reducir dichos embriones y fetos clonados a simples objetos de experimentación o productos industriales de laboratorio con fines muchas veces lucrativos. Pensamos que sería más correcto y noble intensificar la investigación con células madre extraídas del cordón umbilical de fetos o de médulas óseas de individuos adultos donde, sin lugar a dudas, no se presentarían muchos de éstos problemas éticos. Es un largo camino por recorrer, pero merece la pena, sobre todo para evitar destruir posibles vidas humanas.En la clonación con fines reproductivos hay que eliminar, en primer lugar, ciertos mitos: el ser o seres humanos clonados nunca serán exactamente igual que el ser humano que sirvió de donante original, pues no sólo entran en juego los factores espacio-temporales, sino los culturales, los ambientales, los educacionales, los de socialización y, como no, los espirituales (la originalidad genuina y única de cada ser humano nunca podrá ser idéntica a la de otro). Aunque una persona pudiera ser igual a otra tanto en el nivel cromosómico como genético, resulta indudable que ningún ser humano es ni será idéntico a otro ser humano en su totalidad (igualdad genotípica pero nunca fenotípica). Del mismo modo, se pueden crear mediante clonación seres humanos que rompan los esquemas naturales de filiación, consanguinidad, parentesco y paternidad/maternidad (ej. una mujer puede ser un clon de su tía, ser gestada por una madre de alquiler y ser hija biológica de su abuelo). Peor aún, con la clonación reproductiva se puede atentar contra algunos derechos humanos fundamentales como son el principio de igualdad entre los seres humanos (persona procreada vs. persona producida), el principio de no discriminación (seleccionamos qué embriones serán los más perfectos para desarrollarse, y el principio de individualidad (el ser clonado vendría al mundo como mera "copia biológica" de otro ser que valía la pena clonar). Por todos estos motivos, numerosos países del mundo tienen prohibida en su legislación la práctica de la clonación humana (nuestro país entre ellos), y la Comisión Europea ha expresado igualmente su deseo de prohibir la clonación de seres humanos a nivel europeo (véase cuadro adjunto). En España contamos con la Ley 35/1988 relativa a las Técnicas de Reproducción Humana Asistida que estipula que la creación de seres humanos idénticos por clonación o cualquier otra tecnología con fines de selección racial, atenta gravemente contra los derechos humanos y es susceptible de sanciones penales (capítulo VI, artículo 20.2).
Evidentemente el problema planteado es muy serio: ¿cerramos las puertas al progreso científico?, ¿dejamos que éste siga su marcha actual?, o bien, ¿ponemos ciertos controles éticos y jurídicos al mismo? Las tres posturas pueden ser válidas para muchos hoy día, pero sin lugar a dudas, la última, con la consiguiente creación de uno o varios comités éticos internacionales que funcionen como instancias deliberativas y consultivas (como el Comité Internacional de Bioética de la Unesco), es la que mejor puede acercarse al ideal de prudencia, cautela, respeto y prevención de bienes o males para el futuro de la humanidad con respecto a éste tema. Una vez más, el hombre actual debe optar ante el siguiente dilema: o se decide a transformar la biotecnología en un instrumento de humanización, o desiste de tal empeño con el consiguiente peligro de embrutecerse y de someterse al poder, casi omnipotente, de una ciencia despótica y demiúrgica. De nosotros depende encontrar un justo equilibrio entre estos extremos.
D. José García Férez
Bioético - Univ. Pontificia de Comillas
Revista Humanizar
Fecha de creación: 04/02/2002 11:25:03 Última actualización: 19/10/2007 10:40